La Policía Nacional rompe con la tendencia de los habituales todocaminos urbanos al incorporar diez unidades del Ineos Grenadier para sus Unidades de Intervención Policial.
El vehículo elegido destaca por su fidelidad a la vieja escuela, rescatando la receta tradicional de chasis de largueros y ejes rígidos firmados por Carraro. Se trata de la versión Utility Wagon de cinco plazas en acabado Trialmaster, homologada como vehículo comercial y equipada con suspensión de muelles reforzada. Todo ello va calzado sobre llantas de acero de 17 pulgadas con neumáticos BFGoodrich All-Terrain T/A K02, pensados para resistir impactos en pistas rotas o zonas rurales exigentes.

Bajo el capó de este coche encontramos una mecánica de origen BMW asociada a una transmisión automática ZF de ocho velocidades. Aunque existe una opción de gasolina, la lógica del servicio apunta al propulsor diésel de seis cilindros y 3.0 litros, capaz de entregar 249 CV y un contundente empuje del motor de 550 Nm desde apenas 1.250 revoluciones. A nivel dinámico sus cotas imponen respeto, luciendo 264 mm de altura libre al suelo, un ángulo de ataque de 35,5º y protección extra mediante placas antideslizamiento y una toma de aire elevada.

Pese a su enfoque rudo, el interior no renuncia a la funcionalidad táctica ni a la tecnología operativa. Los agentes viajan en asientos Recaro que mitigan la fatiga, rodeados de un panel de control superior, brújula con altímetro y un botón de acceso rápido programable. Además, el conductor dispone de tracción total permanente, caja reductora, bloqueo del diferencial central y programas electrónicos específicos para optimizar el avance en terrenos de baja adherencia o durante vadeos profundos.
Esta adquisición posiciona al cuerpo de seguridad con una herramienta exclusiva que parte de un precio base superior a los 75.000 euros, cifra que aumenta al incorporar el kit policial de iluminación y comunicaciones. En España, este modelo registra ventas minoritarias con apenas 135 matriculaciones recientes, quedando lejos de las casi mil unidades de su gran rival, el Land Rover Defender. Curiosamente, este reducido lote policial incluye modelos pintados en negro y sin rotular, destinados presumiblemente a unidades de élite para misiones de incógnito.

