Prueba: BMW 116d Urban (equipamiento, comportamiento, conclusión)

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Nuestro veredicto
7.2 / 10 Puntuación total
Pros
- Comportamiento
- Consumo
- Calidad de acabados
Contras
- Vibración de la palanca de cambios
- Equipamiento de serie
- Precio
Habitáculo7
Motor8
Comportamiento9
Equipamiento5
Diseño7

Si en la primera parte de la prueba de ayer hablamos sobre el diseño, el habitáculo y la mecánica del BMW 116d, hoy toca el turno de ponernos al volante de este compacto para comprobar de primera mano si es tan ahorrador como promete, y comprobar si sus cualidades dinámicas están a la altura del logotipo que luce orgulloso en su frontal.

Su peculiar configuración, con el bloque motor colocado de forma longitudinal y tracción en el eje trasero, el BMW Serie 1 es único en su especie, y ese es precisamente el mejor de sus argumentos para colocarse en los puestos más altos del ranking de modelos deseados dentro de su categoría.

Pero como suele ser habitual en este tipo de coches, hacerse con toda esa tecnología envuelta bajo el sello de BMW no es precisamente barato, y ese desembolso tampoco hace que te lleves un coche completo, por lo escaso de su equipamiento de serie. ¿Te apetece conocer el resto de detalles?

Equipamiento

El BMW 116d tiene un precio de partida para su versión de tres puertas de 25.450 euros, a lo que tendrás que sumar 2.000 euros si lo quieres con cinco puertas, y 2.400 euros si optas por el cambio automático. Por ese precio, la marca alemana nos presenta un paquete de equipamiento más bien discreto, con climatizador, elevalunas eléctricos, start&stop, retrovisores exteriores con ajuste eléctrico, detalles exteriores en color de la carrocería, ordenador de a bordo, llantas de aleación de 16 pulgadas, volante de cuero y radio CD.

Como ves, a la lista le faltan un buen número de elementos “esenciales” si queremos configurar un coche completo, por lo que habrá que invertir unos 1.200 euros en el catálogo de extras para elementos como los sensores de aparcamiento traseros -513 euros-, control de crucero -355 euros- y manos libres bluetooth con interfaz USB -342 euros-.

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Aparte de eso, en la lista de extras posibles se incluyen los acabados Sport y Urban -1.300 euros cada uno- o el paquete deportivo M -3.300 euros- que incluye paragolpes y llantas específicos, además de molduras interiores, asientos de tela y alcántara, frenos de mayor diámetro y suspensión deportiva.

Otros elementos opcionales son –entre otros- la cámara trasera a color -407 euros-, asistente de aparcamiento -399 euros-, sistema de navegación Business -1.814 euros- o Professional -2.841 euros-, altavoces Harman Kardon -901 euros-, cuadro de instrumentos con contenido ampliado -193 euros-, enganche de remolque -879 euros-, techo solar -912 euros-, retrovisor interior con antideslumbramiento automático -193 euros-, asientos delanteros con ajuste eléctrico y memoria -1.085 euros-, asientos deportivos -559 euros-, asientos calefactables -375 euros-, faros de xenón -741 euros- con lavafaros -307 euros-, suspensión deportiva -388 euros- o adaptativa -1.254 euros- o acceso confort -445 euros-.

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Como ves, las posibilidades de configuración son tan grandes como el tamaño de la cartera del comprador, que a base de opcionales puede llegar a configurar un vehículo muy exclusivo.

En lo que a seguridad se refiere, el 116d viene equipado con 6 airbags, control de estabilidad -DSC-, control de tracción -DTC- con bloqueo electrónico del diferencial, fijaciones ISOFIX en las plazas traseras, etcétera.

Comportamiento

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Llegamos al apartado donde el BMW 116d saca a relucir todo su potencial, haciendo gala de unas cualidades dinámicas que lo convierten en uno de los compactos más recomendables para todo aquel que disfrute de la conducción. Es cierto que el chasis del vehículo es sobradamente superior al rendimiento que puede ofrecer este propulsor pensado para el ahorro, pero no nos equivoquemos, con 116 CV este pequeño no se mueve nada mal.

La lógica ya nos advierte de que este 116d no es un coche pensado para la velocidad ni para las sensaciones fuertes, pero desde BMW han conseguido que en unión a una dirección precisa, un tarado de suspensiones óptimo y una trasera juguetona consigamos poner en apuros a coches más potentes cuando nos enfrentamos a zonas de curvas.

La aceleración y prestaciones son razonables para el día a día, sobre todo si tenemos en cuenta que en un uso realista, el 116d ha gastado 5,3 litros a los 100, en una prueba en la que se han combinado todo tipo de situaciones y estilos de conducción. Es justo un litro más que el consumo medio homologado, pero sigue siendo una cifra realmente buena para un coche capaz de darte alguna que otra alegría. En recorridos continuados por autovía a ritmos tranquilos no es difícil lograr registros poco por encima de los 4 litros y medio.

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Si deseamos unos consumos más bajos, también podemos optar –por el mismo precio- por la motorización 116d EfficientDynamics. Este “apellido” no se debe a ciertas mejoras en la eficiencia del propulsor, sino que directamente es uno diferente. El EfficientDynamics cuenta con un bloque de 1,6 litros, en lugar del 2 litros equipado en el 116d “normal”. Pese a la disminución de cilindrada, el 116d ED homologa las mismas cifras de potencia y Par, y únicamente unas ligeras diferencias en aceleración y velocidad punta ponen por delante al 116d de dos litros. A cambio de esa merma prestacional, el 116d ED homologa un consumo medio de 3,8 litros a los 100, frente a los 4,3 litros de la versión que hemos probado.

No obstante, si eres amante de las prestaciones la recomendación va encaminada un escalón por encima, hacia el 118d, que con sus 143 CV se posiciona como una opción realmente equilibrada –no digo que el 116d no lo sea-, a cambio de un sobrecoste de unos 1.800 euros. Dos datos que corren a favor del 118d son que solo gasta –según homologación- 0,1 litros más cada 100 km y dispone en opción de la fantástica tracción total de BMW xDrive.

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Volviendo al 116d, la marca alemana lo ha equipado con tres modos de conducción, para hacer su manejo más variado e interesante. La tecla situada junto a la palanca de cambios permite escoger entre los modos COMFORT, SPORT y ECO PRO, dependiendo de si queremos sensaciones más deportivas o contener los consumos. Para esta última tarea también resulta muy útil el extendido sistema que nos indica en el cuadro de instrumentos cual es el momento óptimo para realizar el cambio de marchas.

Mención especial merece el equipo de frenado, con un muy buen tacto y potencia. Además, su precisión permite al conductor dosificar a la perfección la potencia de frenado en cada momento, incluso en situaciones comprometidas.

Conclusión

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EL 116d es un coche que me ha dejado con un buen sabor de boca; es atractivo, bien rematado y con una gran calidad de materiales y acabados en su interior. El motor de 116 CV se muestra suficiente para mover sin problemas a este Serie 1, y hay que reconocer que llenar el depósito y que el ordenador de a bordo te muestre una autonomía de 1.200 km es algo que reconforta bastante.

Como buen BMW, tiene un comportamiento dinámico excelente, capaz de maquillar de una forma sublime las ligeras carencias de este propulsor diésel. El paso por curva es excelente, con un conjunto de dirección-suspensión que trabajan para ofrecer una gran sensación de seguridad.

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El punto negativo lo pone su elevado precio, sobre todo si tenemos en cuenta las importantes carencias de equipamiento que trae la configuración de serie, que nos obliga a pasar por caja para completar su dotación gracias al completísimo catálogo de extras.

BMW 116d Urban

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