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Prueba Peugeot RCZ 1.6 THP 200 caballos (Parte 1)

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Tras tener la oportunidad de probar para ti el Peugeot RCZ 1.6 THP 156 caballos Automático (parte 1, parte 2) y recibir, sobre todo de forma personal, varias peticiones en las que varios de vosotros queríais conocer verdaderamente qué diferencias hay entre la versión 156 caballos y 200 caballos, equipadas con el mismo motor y tan sólo diferenciadas por 44 caballos nos hemos decidido a solicitar a Peugeot la prueba de la versión “gorda” del RCZ.

Concretamente la versión que ves en pantalla corresponde a un vehículo más que interesante y, personalmente lo creo, ha sido creada básicamente para competir e intentar plantar cara a vehículos mucho más conocidos que este RCZ, vehículos que responde al nombre de Audi TT 2.0 TFSI, BMW Z4 sDrive23i o incluso el Mercedes SLK 200 K por nombrar a algunos rivales europeos, versiones que básicamente ofrecen potencias similares que rondan los 200 caballos, 211 para la versión de Audi, 204 para el BMW o 184 para el pequeño roadster de Mercedes.

Ahora bien, ¿verdaderamente Peugeot ha conseguido un rival de referencia con el que plantar cara a esta clase de vehículos alemanes? Para eso, tal y como es costumbre, tendrás que leer no solo la primera parte de esta entrada donde intentaremos detallar todo lo posible todas las sensaciones que puede transmitir este Peugeot RCZ tanto en su exterior como en su habitáculo, sino también la segunda donde trataremos temas tan importantes como sus capacidades mecánicas y prestaciones en general.

Estética

Estéticamente el Peugeot RCZ, tengo que admitirlo, ha vuelto a impresionarnos, sobre todo en el color Rojo Tourmaline, un color muy llamativo que, al menos para mi gusto, le sienta de maravilla a esta pequeña joya venida desde Francia, un color hasta ahora muy poco visto ya que casi todas las unidades han sido vendidas en color azul, negro o incluso blanco y que realza aun más las líneas y la personalidad deportiva de este pequeño pura sangre.

Dejando de lado el llamativo color hay que admitir que Peugeot ha hecho muy bien los deberes en cuanto a estética en general ya que, aunque en un principio se catalogue al RCZ como una “copia” el Audi TT hay que reconocer que la “copia” ha mejorado con creces a la versión original. Personalmente no me gusta este término ya que ni mucho menos creo que ambos vehículos tengan algo en común salvo una línea conceptual parecida.

Para finalizar con el apartado estético no podemos dejar de mencionar todas las curvas y aletas musculosas, sobre todo las traseras visibles a cada momento en el que osamos mirar los retrovisores exteriores, o incluso las enormes llantas de aleación de 19 pulgadas calzadas con unos enormes neumáticos de 235 mm de anchura, un extra muy recomendable valorado en “tan sólo” 710 euros.

Diseño Interior

En cuanto al interior volvemos a encontrarnos con el mismo problema lógico de un diseño tan atrevido como el implementado en el RCZ, las plazas traseras son prácticamente inutilizables, quizás tan sólo válidas para niños pequeños que ocupen poco espacio. Por lo demás, el habitáculo del vehículo rezuma calidad por cada rincón, sobre todo gracias a un acabado en cuero ampliado valorado por Peugeot en nada menos que 3.500 euros.

Aun así, no podemos dejar de obviar el hecho de que Peugeot haya dotado a su pequeño “juguete” de un habitáculo prácticamente calcado al del 308, aun así, la sensación de calidad que desprende, sobre todo gracias al tapizado en cuero integral, al navegador, a la inserción del reloj en medio de los aireadores frontales, es algo fuera de lo común tan sólo al alcance de vehículos catalogados como “Premium

Sin lugar a dudas un interior digno a todo lo que puedes esperar de un vehículo tan llamativo como la versión que ves en las imágenes, atractivo y deportivo salvo por varios elementos que podemos echar en falta como algún tipo de reloj en el que se indiquen ciertos datos como la presión del turbo o la del aceite, algo difícil de insertar en un habitáculo diseñado para otra clase de vehículo. Quizás en este apartado sí que debamos dar un estirón de orejas a los diseñadores de Peugeot.

Aun así, es de agradecer que la versión más potente del catálogo monte de serie elementos que a priori pueden pasar desapercibidos y que cualquier otra versión pueden incorporar incluyendo el “Pack Sport” como es un volante de dimensiones reducidas muy agradables al tacto y achatado en su parte inferior y una palanca de cambios más corta y directa que contribuye con creces a esa sensación de deportividad que propociona este modelo sobre sus hermanos de menores prestaciones

Como curiosidad destacar lo que Peugeot denomina como Sound System ya que de serie viene instalado en este vehículo, un sistema que consigue que tu RCZ parezca cobrar vida conforme las revoluciones de tu vehículo van escalando por el correspondiente indicador, algo que no se pudimos apreciar en la versión 156 caballos y que verdaderamente hace que te vuelvas adicto a circular con el cuentarevoluciones alto de vueltas con todo lo que ello conlleva.

Enlaces: Prueba Peugeot RCZ 1.6 THP 200 caballos (Parte 2)

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