Stellantis ha decidido reintroducir versiones diésel en al menos siete de sus modelos clave en el mercado europeo. Esta rectificación estratégica responde a una demanda de los consumidores que no se ha volcado masivamente hacia el coche eléctrico como se preveía (al menos en los plazos de tiempo esperados), permitiendo al gigante automovilístico recuperar terreno en segmentos donde la autonomía siguen siendo prioridades absolutas.
El cuarto mayor fabricante del mundo comenzó a finales de 2025 a ampliar su oferta con sistemas de propulsión de gasóleo en vehículos que, recientemente, solo se comercializaban en versiones de batería. Entre los nombres propios destacan furgonetas de pasajeros con gran arraigo comercial, como el Citroën Berlingo, el Peugeot Rifter y el Opel Combo, que vuelven a contar con el bloque BlueHDi de 100 CV de forma permanente en sus gamas. No se trata de un regreso testimonial, ya que el diésel también recupera su sitio en modelos de gran volumen como el Peugeot 308, el Opel Astra y el compacto premium DS 4, conviviendo ahora con alternativas híbridas y eléctricas bajo una estrategia de plataforma multienergía.

La decisión se apoya en una ventaja competitiva clara frente a la ofensiva de los fabricantes chinos: la ausencia de rivales chinos en este tipo de tecnología. Mientras las nuevas marcas centran su despliegue en la electrificación total o híbrida enchufable, Stellantis aprovecha un nicho que, aunque ha caído hasta el 8,9% de cuota de mercado en la Unión Europea, sigue siendo vital para flotas de empresas y conductores que requieren largos desplazamientos sin repostar. Además, el precio de estas unidades diésel es sensiblemente inferior al de sus homólogos de cero emisiones, un factor determinante tras los cargos de 22.200 millones de euros que el grupo ha asumido recientemente debido a la ralentización de sus ambiciones eléctricas.
La hoja de ruta técnica de la compañía no se detiene en la recuperación de motores existentes, sino que ya trabaja en el desarrollo de un nuevo motor de 1,6 litros diseñado para cumplir con la estricta normativa Euro 7. Este bloque, que ya ha iniciado las primeras fases de producción en la planta italiana de Carmagnola, podría integrar por primera vez tecnología híbrida ligera de 48 voltios aplicada al gasóleo. El sistema utilizaría la transmisión eDCT6 de doble embrague, que aloja un pequeño motor eléctrico de 28 CV, optimizando el empuje del motor y permitiendo una eficiencia superior que promete autonomías superiores a los 800 kilómetros por depósito en modelos de tamaño medio.
Modelos como el Alfa Romeo Tonale, el Giulia y el Stelvio mantendrán su oferta de gasóleo en respuesta a una demanda sostenida, mientras se espera que futuros lanzamientos como el nuevo DS 7 o el esperado Lancia Gamma se sumen a esta tendencia en 2026.