Motor, competición y nuevos lanzamientos

Tendremos un nuevo Plan PIVE, pero los vehículos diésel estarán excluidos

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Pese a que el mercado de matriculaciones está en buena senda, el gobierno central se encuentra preparando un nuevo Plan PIVE de ayudas en la compra de vehículos con el fin de dinamizar el sector y poder aupar aún más las matriculaciones, especialmente en el canal de particulares, que es posiblemente el más necesitado de un empujón. Sin embargo, y a raíz del escándalo acontecido por las emisiones contaminantes en varias marcas, su planteamiento va a cambiar, y eso implica entre otras cosas que se prescindirá de los vehículos diésel en dichas ayudas, cuando antes eran los grandes beneficiados.

De hecho, en tan sólo dos años, la hegemonía del diésel en nuestro mercado está mermando a pasos agigantados: del 76% de ventas que acaparaba en 2015, ahora ya ronda el 50% y la tendencia es que continúe bajando. No hay que achacar esto únicamente al escándalo de emisiones, también tiene que ver la mayor conciencia social que se ha adquirido en este aspecto, con los principales gobiernos estableciendo protocolos de actuación para los días que se superen determinados niveles de polución en las grandes ciudades que afectan especialmente a vehículos diésel.

Además, diversos fabricantes han anunciado que van a reducir su gama de motores diésel, especialmente en modelos pequeños, mientras que otros directamente dejarán de desarrollar nuevos motores diésel como consecuencia del encarecimiento que sufrirían por la tecnología que necesitarían para poder seguir cumpliendo con las nuevas normativas anticontaminación cada vez menos laxas.

De acuerdo al borrador del Plan PIVE que se está cimentando, excluye a los vehículos diésel de poder ser beneficiarios de las ayudas, entre otras cosas, porque existen oscilaciones de hasta un 400% entre las pruebas de laboratorio y las pruebas de conducción real en lo que se refiere a los niveles de óxidos de nitrógeno. Este borrador se ha reconfigurado para centrarse en vehículos de bajas emisiones o que se muevan por energías alternativas (como GLP, GNC, eléctricos o híbridos), con una partida presupuestaria que oscilaría los 66,6 millones de euros. Hay que recordar además que es posible que el PIVE se fusione con las ayudas MOVEA, este último estaba más enfocado a coches híbridos y eléctricos, pero debido al replanteamiento del PIVE, tiene más sentido ahora agrupar todo en uno.

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