El primer coche eléctrico de Maranello ya tiene nombre, fecha de presentación para mayo y unas cifras de infarto encabezadas por sus casi 1.000 CV. Sin embargo, el Ferrari Luce ha nacido con un inesperado frente abierto a 13.000 kilómetros de distancia, ya que la marca nipona Mazda acaba de reclamar sus derechos históricos sobre esa misma denominación comercial en Japón.
El esperado debut definitivo del modelo italiano está fijado para el próximo 25 de mayo, y su carta de presentación técnica no deja espacio a la indiferencia. Este hiperdeportivo estrena un sistema de propulsión compuesto por cuatro motores eléctricos (uno por cada rueda) que acarician los 1.000 CV de potencia conjunta. Con esta configuración mecánica, es capaz de fulminar el 0 a 100 km/h en apenas 2,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima limitada a 310 km/h. Todo ello respaldado por una generosa batería de 122 kWh de capacidad, la cual le otorga unos 530 kilómetros de autonomía WLTP y admite potencias de carga ultrarrápida de hasta 350 kW.
Más allá de su rendimiento puro, el habitáculo, desvelado de forma parcial el pasado mes de febrero, anticipa una fusión inédita para la marca automovilística. El diseño interior lleva la firma del estudio LoveFrom, fundado por Jony Ive y Marc Newson, responsables en su momento de afamados dispositivos de Apple. El resultado combina la herencia estética de la firma italiana con interfaces totalmente digitales. En este espacio destacan las nuevas pantallas perfectamente integradas y unos controles minimalistas orientados a no restar protagonismo a la experiencia de conducción.

Pero el camino hacia su lanzamiento se ha topado con un obstáculo legal. Ferrari presentó su solicitud de registro en Italia el 9 de febrero, pero el 4 de marzo Mazda movió ficha pidiendo la protección de la marca en la oficina de patentes de su país. Para los de Hiroshima, «Luce» es el nombre de su antiguo buque insignia de lujo fabricado entre 1966 y 1991, un modelo que en España y otros mercados europeos llegó a venderse como Mazda 929. Su legado sigue tan presente que, en 2017, la firma homenajeó al Luce Rotary Coupé de 1969 a través del espectacular prototipo Vision Coupe.
La casa de Maranello asegura tener el terreno asegurado a nivel internacional tras registrar la nomenclatura completa «Ferrari Luce», argumentando una búsqueda preliminar sin conflictos con terceros. Aun así, la jugada nipona podría forzar un bloqueo comercial en Japón y tener distintas identidades complica enormemente las homologaciones globales y el marketing. Las conversaciones entre ambos fabricantes ya han comenzado para explorar vías conjuntas, como un posible acuerdo de licencia económica.
La industria automovilística ya conoce sobradamente el peso de estas batallas por las nomenclaturas, con casos célebres como el paso del Porsche 901 a 911 por la presión de Peugeot, o la reciente transformación del Alfa Romeo Milano en Junior. Mientras se resuelve este pulso entre Maranello e Hiroshima, al que se suma la existencia previa del prototipo eléctrico Mole Luce de 2016, el primer superdeportivo a pilas de Ferrari sigue afinando su debut.