El DS Nº7 toma el relevo del exitoso DS 7 Crossback para afianzar su posición frente a rivales como el Lexus NX o el Mercedes GLC. Esta nueva generación estrena proporciones más amplias, un importante salto tecnológico y una completa gama de motores. Con este planteamiento, la marca francesa prioriza el espacio y el refinamiento de marcha en su modelo más familiar.
El cambio más evidente del vehículo es su tamaño, ya que la longitud se estira hasta los 4,66 metros, ganando siete centímetros frente a su predecesor. Este estirón, apoyado en la plataforma STLA Medium, amplía la distancia entre ejes en cinco centímetros para desahogar el espacio en un habitáculo que ahora resulta más luminoso gracias a unas ventanillas traseras un 30 % más grandes. Por fuera, el diseño adquiere una silueta afinada con un coeficiente aerodinámico de 0,26, destacando una firma lumínica muy vertical que simula una parrilla y llantas que alcanzan las 21 pulgadas.
De puertas hacia dentro, el salpicadero hereda el esquema minimalista del DS Nº8, dominado por una pantalla central táctil de 16 pulgadas y un cuadro de instrumentos digital de 10. El sistema multimedia integra ChatGPT para gestionar comandos de voz de forma natural, reduciendo al mínimo los botones físicos. El confort queda patente al incluir asientos delanteros con ventilación, masaje y calefacción extendida a la nuca, además de montar cristales acústicos laminados. La practicidad diaria se resuelve con un maletero que cubica entre 500 y 560 litros, respaldado por unos asientos traseros divisibles en tres partes para facilitar la carga de objetos largos.

En el plano técnico, la oferta principal recae sobre tres alternativas eléctricas bajo el apellido E-TENSE, con potencias que, mediante una función de sobrealimentación temporal, alcanzan picos de 260, 280 y 375 CV. Las versiones con mayor rango de uso emplean una batería de 97,2 kWh producida en Francia, logrando unas destacadas cifras de autonomía homologada de 740 y 679 kilómetros. Para la recarga, el sistema de propulsión admite potencias de hasta 160 kW en corriente continua, necesitando 27 minutos para recuperar del 20 al 80 % de su capacidad.
Para quienes no demanden una opción puramente eléctrica, el catálogo incluye una variante híbrida de 145 CV que homologa un consumo de 5,4 litros a los cien kilómetros. A nivel dinámico, el modelo conserva la suspensión que adapta la dureza de cada amortiguador de forma independiente leyendo el asfalto mediante una cámara frontal. Este escudo tecnológico se completa con faros matriciales de hasta 520 metros de alcance y visión nocturna por infrarrojos.
El ensamblaje final de este modelo se llevará a cabo en la planta italiana de Melfi, y su comercialización arrancará en unas semanas con tarifas que se situarán ligeramente por debajo de las del Nº8





