Prueba: Mercedes Benz GLA 220 CDI 4MATIC (equipamiento, comportamiento, conclusión)

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nuestro veredicto
8 / 10 Puntuación total
Pros
- Estética
- Comportamiento dinámico
- Consumo
Contras
- Precio
- Escasas cualidades off-road
- Lagunas de equipamiento
Habitáculo8
Motor9
Comportamiento8
Equipamiento6
Diseño9

Seguimos adelante con la prueba del Mercedes-Benz GLA, el coche con el que la marca alemana nos muestra su interpretación de un segmento que está en pleno auge, y por el que todas las marcas compiten para posicionarse lo mejor posible.

Para ello se han valido de la plataforma ya utilizada en las Clases A y CLA, pero adaptándola a un estilo aventurero, con un toque deportivo y cargado de tecnología. Tras un primer acercamiento a este modelo en el que pudimos analizar aspectos como el diseño, el habitáculo y la mecánica del GLA ha llegado el momento de sentarnos al volante y transmitiros las sensaciones que produce este bonito SUV. Si todavía no has leído la primera parte de la prueba puedes hacerlo aquí.

No faltará el repaso a la lista de equipamientos y precios del modelo, donde podremos hacernos una idea de cuánto cuesta hacernos con una unidad como la que podrás ver en profundidad en la galería de fotos al pie de estas líneas.

Equipamiento

El GLA 220 CDI tiene un precio de partida de 36.900 euros para la versión con tracción delantera y de 39.400 para la de tracción integral 4MATIC como la que hemos tenido ocasión de probar. Para situarlo frente a sus competidores directos, cuesta prácticamente lo mismo que un BMW X1 xDrive 20d de 184 CV y cambio automático -39.344 euros- o que un Range Rover Evoque TD4 automático de 150 CV -39.600 euros-, y unos 500 euros más que un Audi Q3 2.0 TDi S-tronic quattro de 177 CV -38.880euros-.

Como puedes observar, todos esos vehículos se mueven dentro de una horquilla bastante estrecha de precios, por lo que será su equipamiento, y por supuesto su estética lo que harán que los compradores se decanten por una u otra opción.

Por esos 36.900 euros, el GLA 220 CDI incluye como equipamiento de serie elementos como los faros bi-xenón, cambio automático con levas en el volante, aire acondicionado, sensor de luz, cuatro elevalunas eléctricos, control de crucero, freno de estacionamiento eléctrico, start&stop, retrovisores exteriores eléctricos y calefactados, tapizado en símil de cuero y tela, volante multifunción de tres radios en cuero, bluetooth, conexión USB, llantas de aleación de 18 pulgadas, etcétera.

En el equipamiento de serie se echan en falta elementos imprescindibles en un coche de su categoría como puede ser el sensor de lluvia -525 euros-, cámara de visión trasera -428 euros-, climatizador automático -678 euros-, faros antiniebla -257 euros-, acceso y arranque sin llave -760 euros-, etcétera.

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En el apartado de seguridad el GLA aprueba con nota, al incorporar de serie siete airbags –uno de ellos en las rodillas del conductor-, advertencia de colisión, advertencia por cansancio del conductor, capó activo para protección de peatones, control de estabilidad -ESP-, control de presión de los neumáticos, control de tracción -ASR- o ayuda al arranque en pendiente.

La lista de elementos opcionales es bastante extensa, con la que podemos configurar a nuestro gusto el GLA, eso sí, teniendo en cuenta que si queremos una unidad como la que hemos tenido ocasión de probar, el precio de los extras hará que la factura final ronde los 53.000 euros. Entre otros muchos, podemos equipar el GLA con el paquete de control de carril -1.037 euros-, paquete exclusivo AMG -1.819 euros-, línea AMG -2.452 euros-, asiento del conductor con ajuste eléctrico y memoria -464 euros-, ayuda activa al aprcamiento -934 euros-, navegador COMAND online -3.648 euros-, Intelligent Light System -768 euros- o portón trasero eléctrico -539 euros-.

Comportamiento

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Al sentarnos tras el volante del GLA rápidamente nos olvidamos de su exterior de estética SUV, ya que su puesto de conducción es bajo y deportivo, similar al tendríamos en un Clase A. Personalmente es un aspecto que me agrada porque prefiero eso antes que una postura más elevada, de las que a algunos les proporciona una falsa sensación de seguridad y control.

El propulsor de 2,2 litros y 170 CV diésel es idóneo para mover un vehículo de las dimensiones y peso del GLA –algo menos de 1.600 kg-. No se puede decir que sus sensaciones sean deportivas, pero la simbiosis entre potencia y consumo está perfectamente equilibrada. El consumo homologado en ciclo mixto es de 4,2 litros a los 100 km, una cifra imposible de conseguir aunque practiquemos una conducción eficiente. La media de consumo tras una semana de pruebas ha sido de 6,1 litros a los 100, alternando todo tipo de conducción y situaciones, cifra que sobrepasa los 7 litros en conducción “alegre” o recorridos urbanos.

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Uno de los aspectos más destacables a la hora de hablar del comportamiento del GLA 220 CDI es su cambio automático 7G-DCT. Como dije en la primera parte de la prueba, la única pega que se le puede poner es cierta brusquedad en maniobras a baja velocidad, que desaparecen cuando se encarga de hacer transiciones entre marchas, que resultan imperceptibles para el conductor gracias a su configuración de doble embrague. Este cambio se acciona desde una palanca situada en el sitio desde el que habitualmente manejamos los limpiaparabrisas, al más puro estilo americano.

Tras unos días nos adaptamos perfectamente al manejo desde esa ubicación, que se realiza de forma suave y rápida. Para el modo secuencial se utilizan las levas situadas tras el deportivo volante de tres radios, con las que podemos intensificar las sensaciones deportivas del coche. En la zona baja del salpicadero –una ubicación mejorable- encontramos el botón con el que seleccionar los diferentes modos de conducción, a elegir entre Economy, Sport y Manual.

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En esa misma zona se sitúan dos botones que activan sendos sistemas para conducción Off-road. El primero activa un modo de conducción específico para cuando circulamos fuera del asfalto, que actúa sobre el acelerador, el control de tracción y el cambio automático para mejorar sus cualidades en ese terreno, e incluye una  visualización en la pantalla central con datos como como el ángulo de inclinación longitudinal y lateral del vehículo; el segundo es para activar el DSR –Downhill Speed Regulation-, o lo que es lo mismo, un asistente para el descenso seguro de pendientes pronunciadas.

A pesar de tratarse de una versión 4MATIC con tracción a las cuatro ruedas, serán las delanteras las encargadas de la tracción la mayoría del tiempo para reducir con ello los consumos. En el momento en que el sistema detecta una pérdida de tracción, su distribución de Par adaptable y variable enviará potencia al tren trasero para mejorar las capacidades de tracción. Cuando esas pérdidas de tracción se producen, la distribución de Par entre ambos ejes se hace demasiado perceptible en la conducción, similar a la actuación del control de estabilidad, aunque he de reconocer que su efectividad es innegable.

Si has prestado atención a las fotografías, habrás caído en que su escasa altura libre al suelo y sus neumáticos de asfalto hacen que las cualidades Off-road de este GLA sean escasas más allá de su estética. Como opción, podremos equiparlo con un tren de rodaje que aumenta la altura en 30 mm -346 euros e incompatible con el acabado AMG-, pero aun así seguiría siendo poco apropiado para terrenos más complejos que pistas de tierra en buen estado y algún que otro obstáculo sencillo.

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En asfalto sin embargo el comportamiento es muy bueno, en parte gracias a la dirección directa y precisa, y al tren de rodaje deportivo que se incluyen dentro el paquete AMG Line -2.400 euros-, donde solo se aprecia una cierta tendencia al subviraje en curvas cerradas. La suspensión es firme, pero sin llegar a ser incómoda, lo que ayuda a que en curvas enlazas la carrocería no muestre un balanceo excesivo y a que muestre una gran agilidad en la maniobra de esquiva. El conjunto de frenos actúa con solvencia a nuestros requerimientos, y no ha dado síntomas de fatiga bajo un uso intensivo.

Conclusión

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Estamos ante un vehículo completo y moderno que ha irrumpido en el mercado con la intención de posicionarse en lo alto del segmento de los SUV compactos Premium. Cualidades no le faltan, comenzando por una estética atrevida y musculosa que sigue fielmente las nuevas pautas de diseño de la marca alemana. El habitáculo también es moderno y de calidad, aunque se aprecian zonas construidas en plástico que dan la sensación de baja calidad y durabilidad, sobre todo en la consola central.

El propulsor diésel probado da un buen resultado en combinación con el resto de componentes, y ofrece un perfecto equilibrio entre prestaciones y consumos, que se han mantenido bastante ajustados durante nuestro análisis. Además, se trata de un bloque sobradamente probado en infinidad de modelos, demostrando en todos que no necesariamente se consuguen buenos consumos con bloques de pequeña cilindrada.

La pega principal es la misma que arrastran sus competidores, que no es otra que un precio demasiado elevado para un vehículo que no deja de ser un derivado de compacto con aspecto aventurero. El equipamiento de serie no ayuda a justificar este precio, ya que nos obliga a tener que desembolsar como mínimo otros 2.000 euros si queremos dotar al GLA de todos esos elementos que hoy en día se hacen necesarios en un coche de su categoría.

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El comportamiento general es realmente bueno en asfalto, aunque sus cualidades fuera de él sean escasas por sus limitaciones físicas. Esto nos lleva a plantearnos la necesidad de desembolsar los 2.500 euros que cuesta dotarlo de tracción integral, la cual funcionará la mayoría del tiempo como un tracción delantera. Solo lo veo necesario en regiones con una climatología adversa, y para aquellos aventureros que decidan equipar al GLA con la suspensión Off-road y explorar sus límites sin importar el terreno. Yo, personalmente, me quedo con la estética AMG…

Mercedes-Benz GLA 220 CDI 4MATIC

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