Motor, competición y nuevos lanzamientos

Prueba Opel Ampera (parte 1)

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Después de un buen parón llega el momento de continuar con nuestras pruebas, en esta ocasión sobre uno de los eléctricos que más fuertes han entrado en un mercado ansioso por descubrir de qué son capaces este tipo de vehículos, sobre todo en una época donde la gasolina o gasoil no paran de batir récord históricos

Debido a esto y sobre todo para saciar la curiosidad de un sector del mercado que apostaría por este tipo de vehículos con los ojos cerrados Opel pone a la venta lo que ellos han bautizado como Ampera, un vehículo que prácticamente no deja de ser un Chevrolet Volt en el que el último tornillo y acabados se han ensamblado en las fábricas de Opel

Estética

Si por algo se diferencia el modelo que ves en pantalla es precisamente por su estética, un apartado donde Opel ha conseguido un vehículo diferenciador aunque, de verlo por la carretera seguro que tendrás dudas sobre este o su hermano gemelo que curiosamente también se vende en nuestro país

Una de las peculiaridades del Opel Ampera es precisamente algo tan simple como su aerodinámica, muy estudiada por los diseñadores de la compañía en su búsqueda de un vehículo en cierto modo atractivo a la vez que funcional a la hora de contrarrestar la fricción con el aire. Como solución, un vehículo en el que sus diseñadores han apostado por lo que ellos llaman una carrocería tipo “gota de agua”.

Lamentablemente todo esto también tiene sus inconvenientes, un ejemplo de lo que digo lo tienes por ejemplo en un frontal muy característico que a su vez presenta un labio inferior de plástico destinado a mejorar la aerodinámica que a su vez es más un incordio que otra cosa ya que al salir de tu garaje, al pasar por un paso elevado… sea por donde sea lo rozarás.

Ahora bien, al ser un vehículo tan nuevo y sobre todo diferente al resto serán muchos los que se girarán a tu paso. Más que reseñable son detalles como la franja de color negro que recorre todo el lateral o directamente al color azul eléctrico de presente en la carrocería de la unidad de pruebas cedida por Opel, un color bastante atractivo, al menos para mi gusto

Si nos movemos hacia la parte trasera nos encontramos con un diseño de marcado carácter deportivo aunque muy anguloso. En principio un portón bastante aparatoso que deja una boca de carga quizás demasiado elevada mientras que en su zona inferior encontramos un paragolpes cuyos deflectores de luz se sitúan a los lados a modo de salidas de aire dejando en el centro un difusor de plástico bastante llamativo.

Interior

Si nos movemos hacia el interior encontramos un habitáculo prácticamente calcado al de un Opel Astra (parte 1, parte 2), algo que no debería sorprenderte lo más mínimo ya que precisamente si por algo destaca o peca, según se mire, el modelo que ves en pantalla, es precisamente por estar basado en el mítico compacto de la compañía alemana del rayo

Ahora bien, alguien debería haberle dicho a los diseñadores de General Motors que por fabricar un vehículo eléctrico no significa que se deba diseñar un habitáculo donde todo es de color negro o gris. Aun así, tiene muchos detalles bastante significativos y sobre todo llamativos como la consola central donde todos los botones son táctiles.

Por otro lado, la calidad general del mismo muy superior a lo que esperaba aunque mejorable. Hay detalles que quizás deberían haberse desarrollado mucho más y diseñado de otra forma para ofrecer un interior más “amigable”. Un ejemplo son las pantallas tanto del tacómetro como del navegador, esta última táctil y que, a mi parecer, demasiado cuadradas.

Ahora bien, tengo que reconocer que el carácter tecnológico que aportan ambas pantallas es algo más que llamativo que suele gustar no solo al conductor, sino a todos los pasajeros que vean el coche conectado. Destacar elementos como el equipo de sonido BOSE o los materiales usados para su construcción, sobre todo los que están a la vista ya que en determinadas zonas como la parte baja del salpicadero muestran plásticos de dudosa calidad

Si nos movemos hacia las plazas traseras encontramos únicamente capacidad para dos personas, los asientos son bastante cómodos aunque en días de sol seguramente nadie querrá viajar en esta zona del coche, sobre todo debido a que, por mucho que hayan oscurecido los cristales, la luna trasera la tienes literalmente sobre tu cabeza.

Precisamente en esta zona es donde encontramos también detalles que podrían haberse mejorado aunque quizás el diseño no lo haya permitido como es la visibilidad trasera para el conductor, muy perjudicada debido a la caída de la luna trasera o a la incorporación de una pequeña luna posterior vertical al más puro estilo Mercedes Clase C SportCoupé que más que ayudar hace todo lo contrario

Si nos movemos hacia el maletero encontramos una zona cubierta por tan sólo una lona flexible que no tapa todo el hueco. Tras esto encontramos una zona de 310 litros para dejar todos tus enseres. Quizás un espacio un poco justo que guarda bajo el suelo precisamente uno de los elementos que más usarás en tu día a día, si es que puedes, como es el cargador de las baterías.

Enlaces: Prueba Opel Ampera (parte 2)
Fotos: SMJ

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