Motor, competición y nuevos lanzamientos

Prueba Peugeot 4007 Sport Pack 2.2 HDI 156 caballos (parte 1)

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4007, ese es el nombre elegido por Peugeot para definir a su SUV o todocamino como amistosamente nos gusta denominar a este tipo de vehículo en España, un polivalente automóvil de comportamiento muy suave, algo en lo que tenemos que alabar sobre todo al cambio automático de doble embrague, en esta ocasión con levas para el cambio tras el volante

Un SUV de gama media con el que Peugeot ha conseguido ofrecer más espacio, comodidad y sobre todo polivalencia tal y como podrás comprobar en apartados posteriores. Sin lugar a dudas desde ya podemos afirmar que, aunque un tanto difícil de digerir en ciertas circunstancias tiene otras muchas cualidades que lo hacen más que atractivo

Estética

Antes de nada, tenemos que mencionar que el vehículo que ves en pantalla es fruto del acuerdo alcanzado por PSA con Mitsubishi, de ahí que allá por 2006 la marca del francesa del león, así como la propia Citroën lanzaran al mercado sendos 4007 y C-Crosser, vehículos más que similiares entre ellos y sobre todo basados, tal y como ya te estarás imaginando en el Outlander

Mientras el modelo japonés montaba un bloque TDI de 140 caballos sacado directamente del Grupo Volkswagen ambas marcas francesas se han decidido por su incombustible bloque HDI de 2.2 litros, un bloque que precisamente destaca por su aporte lineal de potencia extraídos de cuatro cilindros capaces de entregar 156 caballos

Dejando de lado la parte mecánica en la que posteriormente profundizaremos, tenemos que centrarnos en su estética donde se puede apreciar la afluencia directa del Outlander de Mitsubishi, tanto que, salvo si nos detenemos en el frontal donde la marca ha sabido plasmar el aire identificativo de sus modelos, es un Mitsubishi en toda regla.

Estamos ante un vehículo grande, atractivo a la vista y con cierta garra Peugeot presente en su parrilla, lo que, en cierto modo, nos ayuda a digerir lo que en vez de un Peugeot hemos comprado un Mitsubishi camuflado y lo peor de todo es que, si no estamos totalmente actualizados podemos incluso ni saberlo, quizás esto último mejor ya que como se dice por aquí: “Ojos que no ven, corazón que no siente

Como datos curiosos, quizás tengamos que contemplar el hecho de que, por ejemplo, como buen japonés la doble salida de escape se sitúe en el lado derecho en vez de en el izquierdo o la tapón del depósito de combustible que también se encuentra al “otro lado”. Quizás esto son curiosidades más que otra cosa, lo que no se puede perdonar es que, elementos como la rueda de repuesto, situada bajo el maletero y tras el paragolpes posterior quede visible en su parte más baja, algo que no hubiese costado mucho solucionar

Aun así, hay elementos como las atractivas llantas de aleación, de un diseño más que vistoso en esta versión o el frontal presidido por una enorme parrilla frontal y unos faros realmente atractivos y perfilados en su parte superior, precisamente, esta es la parte menos japonesa del conjunto y precisamente, a mi parecer, la más interesante, atractiva y sobre todo bien terminada

Interior

En el interior, al contrario de lo que pudieras imaginar, encontramos más de lo mismo, curiosamente y antes de indagar en el asunto, me parecía que este Peugeot era precisamente el vehículo de “nueva hornada” menos Peugeot en el que me había montado, precisamente porque salvo elementos como el león situado en el centro del volante no es para nada un Peugeot

No en un Peugeot, sobre todo si te das cuenta en la calidad y ajustes o en lo “soso” de su arquitectura, nada que ver con vehículos como el RCZ (parte 1, parte 2) o el 308 CC (parte 1, parte 2) que ya tuvimos oportunidad de probar, nada que ver en cuanto a estética y pasión interior ni mucho menos en cuanto a niveles de acabados ya que, aunque de buena calidad, ninguno de los mandos o plásticos visibles nos ofrece, al menos personalmente, “buena apariencia

Aun así, hay elementos que se salvan de la quema como el tapizado en cuero de los asientos, el tacto de la palanca de cambios o volante aunque, este último, algo incomprensible, carece de ajustes longitudinales. A pesar de ello la postura de conducción es cómoda mientras que los pasajeros traseros podrán viajar más que cómodamente gracias a un enorme habitáculo. Como dato, destacar que los pasajeros de las plazas traseras podrán ajustar la inclinación del respaldo de los asientos.

Precisamente por estar basado en el Outlander tenemos que aplaudir ciertas e ingeniosas soluciones como la enorme cantidad de prácticos recovecos donde guardar cientos de “cachivaches”, una práctica tercera fila de asientos ocultable en el suelo del maletero, botones para recoger la segunda fila de asientos automáticamente, una enorme boca de carga…

Como puedes ver, podemos quejarnos todo lo que queramos sobre el parecido de un vehículo al que Peugeot no se ha sentado ni dos minutos para rediseñar por lo que, si estás interesado en esto tendrás que lidiar con todas las peculiaridades tanto estéticas como a nivel de habitáculo presentes en el Outlander. Ahora bien, no pienses que a nivel mecánico o de comportamiento ambos se parecen por lo que mejor espera a la segunda parte de la prueba para hacerte de una opinión más o menos fundada

Enlaces: Prueba Peugeot 4007 Sport Pack 2.2 HDI 156 caballos (parte 2)
Fotos | SMJ

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