La firma automovilística Honda cerrará su división de venta de coches en el mercado surcoreano a finales de este mismo año, poniendo fin a una trayectoria de más de dos décadas. Esta decisión responde a un drástico descenso en sus matriculaciones y a la necesidad de concentrar recursos ante un panorama comercial cada vez más competitivo en toda Asia.
El fabricante llegó a Corea del Sur en 2004 ofreciendo modelos reconocidos como el Accord y el CR-V, pero el interés de los conductores locales se ha ido diluyendo de forma progresiva. Las ventas del año pasado se quedaron por debajo de los 2.000 coches, lo que supuso una caída de más del 20 % respecto al ejercicio anterior. Para entender la magnitud real de esta cifra comercial, la marca logró entregar más de 13.600 unidades exclusivamente de su modelo Accord en Estados Unidos durante un único mes.
Los registros de ventas más recientes confirman esta tendencia innegable a la baja. Durante el pasado mes de marzo, Honda apenas logró matricular 84 coches en territorio surcoreano. Aunque este escaso volumen le permitió superar a marcas con una presencia todavía más residual como Cadillac (75 unidades registradas), Peugeot (72) o Ford (35), representa un impacto comercial prácticamente nulo frente a los verdaderos líderes de importación. Como referencia directa, ese mismo mes Tesla superó los 11.100 vehículos matriculados en el país, mientras que BMW y Mercedes-Benz se situaron holgadamente en el entorno de las 6.700 y 5.400 unidades respectivamente.
La dirección de la empresa justifica este movimiento apuntando a los importantes cambios de entorno tanto en los mercados automovilísticos globales como en el surcoreano. En un territorio donde gigantes locales como Hyundai y Kia dominan las ventas con absoluta rotundidad, sumado a la fuerte presión que ya ejerce la firma china BYD, la corporación prefiere dar un paso atrás. El objetivo central es concentrar sus recursos operativos para fortalecer su competitividad a medio y largo plazo. No obstante, la compañía mantendrá plenamente activa su división de motocicletas y garantizará el soporte íntegro de posventa, asegurando el suministro de piezas, el mantenimiento y los trabajos en garantía para los propietarios actuales.
Esta retirada local forma parte de un desafío operativo mucho más amplio para la marca en la región, donde se enfrenta a una intensa rivalidad. Sus matriculaciones también han experimentado retrocesos interanuales en mercados clave como Tailandia, Malasia e Indonesia. La situación en China resulta igualmente crítica: sus ventas minoristas cayeron en 2025 a unos 646.000 vehículos, lo que supone un enorme desplome del 60 % en un periodo de cinco años y que obligará a cerrar al menos una planta de fabricación conjunta.