La marca premium de BYD ha desvelado en el Festival de la Velocidad de Goodwood su nuevo buque insignia, el Denza Z, un coche superdeportivo totalmente eléctrico. Este modelo irrumpe con una potencia descomunal de 1.604 CV y tecnologías de carga rápida dispuestas a eliminar los compromisos habituales de autonomía y repostaje de las baterías. Con un enfoque de altas prestaciones y un posicionamiento de precio competitivo frente a los grandes deportivos europeos, el modelo aspira a agitar por completo su segmento.
El Denza Z se posiciona como el máximo exponente de rendimiento dentro de la firma asiática, postulándose como un rival directo para mitos de la industria como el Porsche 911 Turbo S, al que supera ampliamente en potencia bruta por un coste notablemente inferior. La gama se estructurará inicialmente en torno a tres variantes principales denominadas Coupé, Spider y Racing, a las que se sumará una salvaje Edición Especial optimizada específicamente para asaltar el crono en el trazado de Nürburgring Nordschleife durante el próximo otoño. Con este movimiento estratégico, la marca busca demostrar que el rendimiento extremo no tiene por qué estar ligado a tarifas prohibitivas.

Bajo el concepto estético «Technology Drives Elegance», el vehículo plasma proporciones fluidas y musculosas en sus aletas que cambian visualmente según incide la luz sobre sus acabados perlados multicapa. Con una longitud de 4.780 milímetros en las carrocerías Coupé y Spider, se convierte en uno de los productos más compactos de la marca en el Viejo Continente, mientras que la variante Racing estira su carrocería hasta los 4.870 milímetros debido a aditamentos específicos. Su aerodinámica es puramente funcional: el agresivo frontal incorpora tomas de aire y un conducto en forma de S en el capó para optimizar la refrigeración, mientras que la versión Racing añade un divisor de carbono y un alerón ajustable capaz de generar 1.060 kilos de carga aerodinámica a 350 kilómetros por hora, una cifra que la Edición Especial eleva por encima de los 2.000 kilos gracias a un avanzado sistema DRS.
En el apartado mecánico, todas las versiones emplean la nueva plataforma e³ y confían en un esquema de tres motores eléctricos (uno en el eje delantero y dos independientes en el trasero) que liberan de forma conjunta 1.604 CV y 1.240 Nm de par. Gracias a este despliegue, el Coupé completa el sprint de 0 a 100 kilómetros por hora en solo 2,25 segundos con una velocidad punta de 300 kilómetros por hora, mientras que el Racing rebaja el crono hasta unos increíbles 1,96 segundos si se equipa con los neumáticos semi-slick opcionales, estirando su velocidad máxima hasta los 350 kilómetros por hora. El comportamiento dinámico se encomienda a la suspensión DiSus-M con fluido magnetorreológico, combinada con muelles helicoidales en el Racing y un sistema neumático en el resto de la gama, sumando frenos carbocerámicos con pinzas de hasta seis pistones y un sistema de control de par que permite ejecutar maniobras como el giro en U pivotando sobre el eje delantero.

A pesar de sus registros de infarto en circuito, el habitáculo saca partido a una generosa distancia entre ejes de 2.780 milímetros para configurar un espacio real de cuatro plazas, algo sumamente inusual en este tipo de siluetas. El interior, revestido en materiales como Alcantara y fibra de carbono, envuelve al conductor con un volante de competición que integra mandos físicos para activar los modos Track y Boost, este último capaz de ofrecer un extra de par durante veinte segundos. La dotación tecnológica de serie incluye una instrumentación digital de 8,88 pulgadas, una pantalla central de 12,8 pulgadas con entorno Google integrado, asientos delanteros con masaje y sujeción activa, retrovisor digital y un equipo de sonido Devialet de hasta doce altavoces compatible con Dolby Atmos. Para el uso cotidiano, el maletero ofrece 250 litros de capacidad en el Coupé y el Racing (ampliables hasta los 550 litros), reduciéndose a un máximo de 176 litros en la variante descapotable Spider.
La firma abrirá el libro de pedidos este mismo verano, con el objetivo de efectuar las primeras entregas antes de que concluya el año actual. En el mercado británico, los precios arrancan en unos 167.400 euros para el Coupé, mientras que el Spider se sitúa en unos 187.300 euros y el Racing alcanza los 202.500 euros, posicionándose sustancialmente por debajo de las tarifas de sus rivales alemanes. En su país de origen, las estimaciones locales sitúan su coste en una estimación aproximada de entre 51.250 y 64.020 euros al cambio, evidenciando el notable impacto que los aranceles y el transporte ejercen sobre el precio final europeo. La energía se almacena en una batería Blade de segunda generación con 76 kWh de capacidad integrada de forma estructural en el chasis, que homologa autonomías WLTP de entre 380 kilómetros en el Racing y 410 kilómetros en el Coupé, y que gracias a la tecnología de carga FLASH puede pasar del 10% al 97% en solo nueve minutos utilizando los nuevos cargadores de 1.500 kW confirmados para Europa.













































