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Ferrari ha creado el engaño perfecto: un V12 de 830 CV con cambio manual que no es manual del todo

8a2b0ef2bbc45afad3a34e4e24e1888c9175b11d67a1e639425b7a7fa51c6906 CARLOS RODRíGUEZ 7 julio 2026
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La firma italiana sorprende con el Ferrari 12Cilindri Manuale, una serie limitada que recupera los tres pedales tras doce años de ausencia. Esta edición introduce una transmisión que simula el tacto de una caja analógica tradicional. El movimiento busca potenciar la conexión emocional del conductor frente a la automatización actual.

Semanas después de desvelar el Luce, su primer eléctrico, Maranello da un giro para reconectar con sus orígenes. El modelo homenajea a los Gran Turismo V12 de los años 50, 60 y 70, inspirándose en el icónico 365 GTB/4. No busca batir récords en circuito, sino ofrecer la experiencia de conducción más intensa y física posible, subiéndose a una tendencia que ya exploran otros superdeportivos.

Estéticamente conserva el planteamiento original, pero añade rasgos de identidad propios. Por fuera incorpora llantas forjadas de cinco radios, un tratamiento especial para el escudo y el logotipo de la edición en la aleta. Al abrir la puerta destaca el cambio: el habitáculo se reorganiza en torno a una consola central rediseñada y una disposición triangular de los pedales para maximizar la implicación del conductor.

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Bajo el capó delantero se esconde el célebre motor V12 atmosférico de 6,5 litros, que entrega 830 CV y 678 Nm de par. Con un régimen máximo de 9.500 rpm, acelera de 0 a 100 km/h en 2,9 segundos y supera los 340 km/h. Toda la potencia va al eje trasero mediante una caja de doble embrague DCT de ocho marchas, que sirve de base para la nueva gestión electrónica.

La clave radica en el sistema by-wire, donde la palanca y el embrague envían impulsos electrónicos sin enlace mecánico. El túnel central recupera la clásica rejilla metálica con seis velocidades y la marcha atrás arriba a la izquierda, rematada por un pomo de aluminio. Un mecanismo pasivo imita la dureza de un cambio clásico, conteniendo el peso del conjunto por debajo de los 3,5 kg. Para asegurar la fidelidad, el sistema permite que el coche dé tirones o sufra un calado del motor si la sincronización falla.

La producción estará limitada a 1.499 unidades, un homenaje directo a la cilindrada del primer bloque V12 de la marca en 1947. Quienes busquen mayor exclusividad dispondrán además del programa de personalización Tailor Made.

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