La firma japonesa Mazda ha descartado que el mercado global esté alcanzando el techo de la demanda de los SUV, anticipando que estos vehículos seguirán creciendo en todo el mundo. A pesar del reciente resurgimiento de las berlinas eléctricas, el fabricante redobla su apuesta por los todocaminos. Esta estrategia se apoya en el fuerte interés comercial que ya genera su próximo lanzamiento eléctrico, el Mazda CX-6e.
El posicionamiento de la marca es claro: el futuro sigue perteneciendo a los coches elevados. Hiroshi Ozawa, responsable del centro tecnológico de Changan Mazda y de los nuevos Mazda6e y CX-6e, ha disipado las dudas sobre un estancamiento en las ventas. Según la compañía, la categoría de los SUV pequeños es la que experimenta un avance más rápido a nivel global, lo que abre la puerta a un futuro sucesor para el veterano CX-3, situado por debajo del CX-30.
El planteamiento de la marca refleja una transición en la que los todocaminos acaparan el protagonismo frente a las carrocerías tradicionales. Aunque el fabricante ha invertido en el desarrollo de berlinas estilizadas en el extranjero, la realidad de los concesionarios muestra una clara inclinación de los compradores hacia siluetas más altas y versátiles, buscando una mayor practicidad en el uso diario.

En el apartado técnico, el próximo exponente de esta ofensiva es el Mazda CX-6e, un SUV de tamaño medio con un sistema de propulsión totalmente eléctrico desarrollado en colaboración con Changan. Este modelo comparte plataforma y elementos mecánicos con la berlina 6e, pero su carrocería adaptada a las tendencias actuales le ha permitido ganar la primera batalla comercial antes de su desembarco definitivo.
La respuesta del mercado ya valida esta visión. En las reservas previas al lanzamiento en Australia, el nuevo CX-6e eléctrico ha superado las 1.000 pre-órdenes, una cifra que eclipsa las cerca de 700 solicitudes obtenidas por la berlina 6e. Este comportamiento coincide con mercados donde estos vehículos representan casi el 63 por ciento de las ventas de coches nuevos, impulsados por la preferencia de los usuarios hacia los modelos de tamaño medio.
Esta tendencia no es exclusiva de un único continente. Mazda identifica que la demanda de todocaminos pequeños está liderada por Europa, donde las calles estrechas empujan a los clientes hacia coches compactos, seguida por el rápido crecimiento en China y el compromiso incombustible de Norteamérica con los crossovers. Mientras tanto, el catálogo tradicional se reduce con la próxima desaparición de modelos como el Mazda2, concentrando las inversiones en su gama SUV.
Vía: CarSales