Singer Vehicle Design y Louis Vuitton han llevado la personalización del Porsche 911 964 a un nivel poco habitual con dos encargos únicos en los que la relojería, la marroquinería y la ingeniería comparten protagonismo. La colaboración nació con una petición concreta (crear un reloj para el salpicadero) y terminó extendiéndose a la instrumentación, los mandos, los acabados, el equipaje e incluso la indumentaria asociada a cada coche.
El reloj mecánico desmontable es precisamente el elemento que articula ambos proyectos. Inspirado en el Tambour y desarrollado por La Fabrique du Temps Louis Vuitton, ocupa uno de los cinco diales del salpicadero y puede extraerse para utilizarse como reloj de sobremesa. Su diseño llevó también a rehacer la instrumentación, que adopta gráficos inspirados en la relojería de la maison, esferas en azul cobalto y detalles en naranja.

El primero de los dos coches es un Singer Classic coupé con carrocería ligera de fibra de carbono, acabado en azafrán y azul cobalto. Incorpora un portaequipajes específico capaz de alojar un baúl, esquís o una tabla de surf, mientras que el habitáculo combina cuero de tono natural, pespuntes amarillos y pequeños motivos Monogram integrados incluso en los ojales de ventilación de los asientos. Interruptores, mandos y rejillas recurren además a piezas metálicas acabadas a mano.
Bajo esa reinterpretación estética se mantiene una configuración mecánica claramente definida: motor bóxer atmosférico de seis cilindros y 4,0 litros, cambio manual de seis velocidades, tracción trasera y frenos carbocerámicos. Louis Vuitton diseñó además equipaje específico para el maletero delantero, junto con casco, guantes, calzado y chaqueta a juego.

El segundo encargo parte de un 911 964 cabriolet y adopta la forma de un Classic Turbo desarrollado con Nicolas Ghesquière. Su carrocería en blanco Calcaire Lutétien combina detalles dorados y abundantes elementos de madera inspirados en las embarcaciones clásicas, presentes tanto en el exterior como en el habitáculo y el compartimento de equipaje. También recurre a una carrocería ligera de fibra de carbono y a un bóxer biturbo de 3,8 litros con intercooler agua-aire, asociado a una caja manual de seis velocidades y frenos carbocerámicos.
La personalización se completa con una colección específica de accesorios y equipaje Louis Vuitton, desde un Tambour Automatic de 40 milímetros hasta bolsos, baúles, guantes, gafas, casco y elementos para las llaves. Ninguna de las dos compañías ha comunicado el precio ni ha indicado si estos coches estarán disponibles para su compra; por ahora, ambos quedan definidos como dos piezas únicas surgidas de una colaboración que comenzó alrededor de un reloj.





