El Renault Clio amplía su oferta mecánica con la llegada de la versión Eco-G 120, una variante bifuel de gasolina y GLP que estrena por primera vez una transmisión de doble embrague. Con una autonomía combinada que supera a los diésel de última generación, esta opción se posiciona como una herramienta de ahorro directo para los conductores que recorren largas distancias.
Bajo el capó, el coche recurre a un bloque tricilíndrico turboalimentado de 1.2 litros que desarrolla unas cifras de 120 CV y 200 Nm de par máximo. Frente a la anterior motorización Eco-G 100, este sistema de propulsión suma 20 CV y 30 Nm adicionales, asegurando una mayor respuesta al volante. Para gestionar la potencia se incorpora el cambio automático EDC, orientado a ofrecer transiciones rápidas sin interrupción de par en tráfico denso, respaldado por unas levas en el volante para intervenir de forma manual. A nivel de prestaciones, el conjunto mecánico detiene el cronómetro en el 0 a 100 km/h en 9,8 segundos.
El esquema técnico se apoya en dos depósitos independientes: uno de gasolina que conserva sus 39 litros y un tanque de gas que incrementa su capacidad un 25 % hasta alcanzar los 50 litros. Gracias a este volumen, el modelo homologa una distancia máxima de 1.450 kilómetros sin necesidad de parar a repostar. Durante el funcionamiento con GLP, el consumo se fija en 6,5 l/100 km con unas emisiones desde 105 g/km de CO2, mientras que en modo gasolina el gasto baja a 5,4 l/100 km y 122 g/km.

El uso de este combustible alternativo supone una ventaja diaria evidente para el usuario en los surtidores. Con el litro de gas rondando un euro de media, recorrer un centenar de kilómetros cuesta aproximadamente 6,5 euros, frente a los 8 euros que exige hacerlo empleando gasolina. Como contrapartida a la instalación del tanque inferior, el volumen del maletero se reduce a 260 litros, una cifra idéntica a la de las versiones híbridas E-Tech, pero inferior a los 309 litros de las variantes térmicas puras.
La estructura de la gama comercial se divide en las terminaciones Evolution, Techno y esprit Alpine. Desde el nivel de acceso más económico, la dotación de serie ya incluye sensores de aparcamiento traseros, faros LED simples y frenada de emergencia. En el habitáculo destaca la pantalla del sistema multimedia Open R-Link de 10,1 pulgadas combinada con un cuadro de instrumentos digital de 7 pulgadas y asientos con tapicería de tela.

Los pedidos se abren el 5 de mayo, con el objetivo de realizar las primeras entregas a lo largo del verano. Aunque el coste definitivo para España aún está pendiente de confirmación, la tarifa internacional arranca en 21.900 euros, un importe idéntico al de la variante TCe 115 automática. Si se mantiene esta equivalencia en nuestro país, la versión de acceso partiría de 20.340 euros, ascendiendo a 23.130 euros en acabado Techno y rozando los 26.500 euros en el tope de gama.