El tiempo de carga de un vehículo eléctrico no depende solo del cable, sino de la compatibilidad entre cuatro elementos: el cargador de a bordo del vehículo, el punto de recarga, la instalación eléctrica y el propio cable, siendo el vehículo quien determina la potencia máxima admitida en corriente alterna. La diferencia clave entre carga monofásica (una fase, habitual en viviendas) y trifásica (tres fases, mayores potencias como 11 o 22 kW) solo se aprovecha si todos los componentes son compatibles; por ejemplo, un vehículo limitado a 11 kW no cargará más rápido conectado a un punto de 22 kW. Por ello, elegir un cable correctamente dimensionado —como los modelos Tipo 2 monofásicos o trifásicos de Voldt®— es más importante que optar por el más potente.
Elegir un cable de carga para vehículos eléctricos puede generar muchas dudas, especialmente cuando aparecen términos como carga monofásica, trifásica, 11 kW o 22 kW. Aunque estas especificaciones son habituales en el mundo de la movilidad eléctrica, no siempre resulta evidente cómo influyen en el tiempo de carga.
La velocidad de carga no depende únicamente del cable. También intervienen el vehículo, el punto de recarga y la instalación eléctrica disponible. Entender cómo trabajan estos elementos ayuda a elegir la solución más adecuada para cada situación.
¿Qué diferencia hay entre una carga monofásica y una trifásica?
La principal diferencia está en el tipo de suministro eléctrico de corriente alterna (CA).
En una instalación monofásica, la energía se transmite mediante una única fase. Es el tipo de conexión más habitual en muchas viviendas y permite cargar el vehículo a potencias que dependerán tanto de la instalación como del cargador y del propio automóvil.
Una instalación trifásica utiliza tres fases para suministrar energía. Cuando el vehículo, el punto de carga y la instalación son compatibles, esta configuración permite alcanzar potencias de carga superiores a las de una instalación monofásica.
En todos los casos, el vehículo es quien determina la potencia máxima de carga que puede aceptar en corriente alterna.
¿Qué determina realmente la velocidad de carga?
Aunque a menudo se habla de cables de 11 kW o 22 kW, la velocidad final depende de varios factores que deben ser compatibles entre sí:
- La potencia máxima admitida por el cargador de a bordo del vehículo.
- La capacidad del punto de recarga.
- La instalación eléctrica disponible.
- El cable de carga utilizado, siempre que sea compatible con la potencia prevista.
Por ejemplo, conectar un vehículo que admite un máximo de 11 kW a un punto de carga de 22 kW no significa que vaya a cargar a 22 kW. En ese caso, la potencia estará limitada por el propio vehículo.
¿Cuánto tiempo puede variar la carga?
La potencia de carga indica cuánta energía puede suministrarse por hora en condiciones ideales.
| Potencia de carga | Energía suministrada en una hora* |
| 3,7 kW | Aproximadamente 3,7 kWh |
| 11 kW | Aproximadamente 11 kWh |
| 22 kW | Aproximadamente 22 kWh |
*Valores teóricos. La potencia real puede variar en función del vehículo, la infraestructura de carga y las condiciones durante la recarga.
Para visualizar la diferencia, podemos tomar como ejemplo una batería de 60 kWh y asumir una potencia constante durante todo el proceso (una simplificación útil para fines ilustrativos):
| Potencia | Tiempo teórico aproximado |
| 3,7 kW | Unas 16 horas |
| 11 kW | Alrededor de 5,5 horas |
| 22 kW | Aproximadamente 2,7 horas |
En la práctica, el tiempo real suele ser diferente porque la potencia de carga puede reducirse a medida que aumenta el nivel de carga de la batería y porque intervienen otros factores propios del vehículo y del sistema de recarga.
¿Qué es un cable de carga trifásico Tipo 2?
Un cable de carga trifásico Tipo 2 está diseñado para utilizarse con vehículos y puntos de carga compatibles con alimentación trifásica.
Si tanto el vehículo como la infraestructura admiten carga trifásica, este tipo de cable permite utilizar potencias superiores a las disponibles en una instalación monofásica.
Por el contrario, si el vehículo únicamente admite carga monofásica, seguirá cargando según su capacidad máxima, independientemente de que el cable sea compatible con tres fases.
¿Cuándo elegir un cable de carga de 11 kW o de 22 kW?
La elección depende principalmente de las especificaciones del vehículo y del entorno de carga.
Un cable tipo 2 de 11 kW puede ser una opción adecuada para vehículos cuya carga en corriente alterna esté limitada a esa potencia.
Un cable de carga tipo 2 de 22 kW puede resultar apropiado cuando tanto el vehículo como el punto de carga permiten aprovechar esa capacidad. También puede ofrecer compatibilidad con distintos puntos de recarga preparados para mayores potencias, aunque la velocidad final siempre estará determinada por el vehículo y la infraestructura disponibles.
Antes de elegir un cable, conviene consultar las especificaciones técnicas del fabricante del vehículo y del equipo de carga.
¿Y un cable de carga monofásico 32 A?
Un cable de carga monofásico 32 A está pensado para instalaciones y vehículos que utilizan carga monofásica.
En determinadas situaciones puede ser la opción adecuada, especialmente cuando la instalación eléctrica disponible o las características del vehículo no requieren una solución trifásica.
La elección entre un cable monofásico o trifásico debe basarse siempre en la compatibilidad del vehículo, el punto de recarga y la instalación eléctrica.
Elegir el cable adecuado es más importante que elegir el más potente
No siempre es necesario optar por la mayor potencia disponible. Un cable correctamente dimensionado para el vehículo y la infraestructura ofrecerá una experiencia de carga segura y eficiente.
En Voldt® encontrarás diferentes soluciones de carga para vehículos eléctricos, incluyendo cables de carga trifásicos Tipo 2, modelos de 11 kW, 22 kW y opciones monofásicas, para adaptarse a distintas necesidades y configuraciones de carga.