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Maserati encontró la forma de poner un cambio manual a un eléctrico… justo antes de cancelar el coche

8a2b0ef2bbc45afad3a34e4e24e1888c9175b11d67a1e639425b7a7fa51c6906 CARLOS RODRíGUEZ 7 agosto 2026
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Maserati ha desarrollado y patentado su propia transmisión artificial para coches eléctricos, sumándose a la tendencia que lideró Hyundai con el Ioniq 5 N y a la que se han unido firmas como Porsche o Ferrari. Sin embargo, la marca italiana ha decidido guardar esta solución en un cajón tras descartar su aplicación en su oferta comercial actual. El sistema prometía elevar la interacción al volante en un uso deportivo, pero no encaja con el enfoque hacia el confort de la gama Folgore.

El origen de esta tecnología se encuentra en la versión de cero emisiones del superdeportivo MC20. Tras la cancelación definitiva de este proyecto a principios de 2025 debido a la escasa demanda prevista, el desarrollo técnico de la transmisión simulada quedó concluido y protegido legalmente. Davide Danesin, responsable de ingeniería de la firma del tridente, insiste en que estas marchas ficticias no eran un simple artificio, sino que aportaban una ventaja funcional en el manejo al mejorar el control del coche durante una conducción exigente.

A pesar de contar con cifras mecánicas contundentes como los 560 kW y 1.350 Nm de par del GranTurismo Folgore, la marca rechaza equipar estas marchas virtuales en su cupé, así como en los GranCabrio o Grecale. Desde el departamento de ingeniería sostienen que un gran turismo está diseñado para viajar con el máximo refinamiento a alta velocidad por autopista. En ese escenario, incorporar un cambio simulado supondría una interferencia técnica innecesaria que rompería con la suavidad esperada en este tipo de automóvil.

La misma filosofía se aplica al apartado sonoro, donde la casa de Módena rechaza imitar los sonidos sintéticos de combustión. En su lugar, el vehículo amplifica las frecuencias naturales de sus propulsores eléctricos en función de la demanda de par, suavizando el tono a ritmos constantes para evitar el cansancio del conductor. Esta ambientación acústica no se puede desactivar por completo, ya que resulta clave para comunicar el trabajo del sistema de propulsión, aunque permite ajustar el nivel de volumen deseado.

Con toda la arquitectura técnica preparada y resguardada por patentes, la tecnología aguarda a la espera de un coche que justifique su implantación. Tras descartarse el cupé de altas prestaciones, la única vía lógica para ver este sistema en producción queda relegada al desarrollo de futuras berlinas de carácter deportivo, como el próximo Quattroporte eléctrico.

Vía: Carsales

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