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Mientras casi todos miran a las baterías, BMW sigue apostando por el hidrógeno: 750 km y menos de cinco minutos para repostar

8a2b0ef2bbc45afad3a34e4e24e1888c9175b11d67a1e639425b7a7fa51c6906 CARLOS RODRíGUEZ 17 septiembre 2026 Actualizado el 18 septiembre 2026
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BMW sigue adelante con el iX5 Hydrogen pese a que el hidrógeno continúa teniendo una presencia muy limitada en el automóvil. El fabricante ya prueba una nueva tanda de prototipos que apunta a 750 kilómetros de autonomía, un 0 a 100 km/h en menos de cinco segundos y un repostaje completo también por debajo de los cinco minutos. Su llegada al mercado está prevista para 2028.

Sobre el papel, las cifras resultan difíciles de discutir. El nuevo sistema utiliza la tercera generación de la pila de combustible desarrollada conjuntamente por BMW y Toyota, un 25% más compacta que la anterior. También estrena el sistema Hydrogen Flat Storage, formado por siete recipientes de alta presión de material compuesto reforzado con fibra de carbono capaces de almacenar al menos siete kilos de hidrógeno.

BMW está validando cómo trabajan conjuntamente la pila de combustible, el motor eléctrico, la batería de alto voltaje, el almacenamiento y el Energy Master encargado de gestionar la red eléctrica de alta tensión. El objetivo es llevar el conjunto a producción manteniendo las prestaciones incluso bajo cargas elevadas. La autonomía prevista alcanza los 750 km y el repostaje completo debería requerir menos de cinco minutos.

Mientras casi todos miran a las baterias bmw sigue apostando por el hidrogeno 750 km y menos de cinco minutos para repostar

El problema aparece fuera del coche. Una de las propias fuentes cifra en solo 173 las estaciones públicas de hidrógeno existentes en Europa, mientras que esta tecnología lleva más de una década utilizándose en programas piloto sin alcanzar una producción comparable a la de los eléctricos de batería. El propio proyecto del iX5 dependerá, por tanto, de que esa infraestructura avance antes de su lanzamiento.

Y ahí está la gran incógnita que acompaña al proyecto. El hidrógeno exige una inversión elevada para desarrollar tanto su producción como la red necesaria para abastecer los vehículos, mientras la electrificación mediante baterías ha avanzado mucho más rápido. BMW puede conseguir un SUV con 750 km de autonomía y repostarlo en cinco minutos, pero esas ventajas pierden buena parte de su utilidad si encontrar una estación compatible continúa siendo complicado.

Eso no ha frenado su industrialización. En el Centro de Competencia de Hidrógeno de Múnich ya ha comenzado una nueva fase de montaje de prototipos de la pila de combustible. En Steyr, Austria, se han instalado los primeros bancos de pruebas y equipos de fabricación y ha comenzado la formación del personal que deberá encargarse de la futura producción en serie.

El iX5 Hydrogen llegará, si se cumplen los planes, en 2028 como una variante más de la familia X5. Técnicamente, BMW está acercando la pila de combustible a un coche de producción convincente sobre el papel. La duda es otra: si para entonces existirá una red capaz de justificar semejante esfuerzo industrial en un mercado donde el hidrógeno para turismos continúa teniendo una implantación muy reducida.

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