Motor, competición y nuevos lanzamientos

Los rumores se confirman: El fabricante de airbags y cinturones Takata se declara en bancarrota

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¿Una muerte anunciada? Para muchos, sí, y no precisamente de estos días recientes, sino que ya cuando vislumbraron la envergadura a la que se tenía que enfrentar el fabricante japonés, pusieron en tela de juicio que fueran capaces de asumir económicamente la hecatombe que se les venía encima con todos los fabricantes ¡19 nada menos! a los que habían suministrado dispositivos defectuosos y que también iban ligados a 17 muertes y más de 150 personas heridas en todo el mundo.

Pero la cosa va más allá: se trata de la mayor quiebra de una empresa japonesa hasta la fecha. Una empresa, además, cuyos orígenes se remontan a 1933 con más de 48.500 empleados en los últimos datos recabados a fecha de 2015.

Takata comenzó en 1960 a vender cinturones de seguridad, en 1970 a desarrollar sistema de retención infantil, en 1988 comenzaron a producir airbags, y en el año 2000, tras la adquisición de su rival alemán Petri AG también comenzaron a dedicarse a piezas de plástico y volantes que además no iban destinadas únicamente a la industria del automóvil.

Aunque no ha sido la primera gran llamada a revisión a la que se han tenido que enfrentar en dicha multinacional, ya que la más grande data del año 1995, donde se vieron afectados 8 millones y medio de unidades de vehículos con cinturones fabricados por Takata. Pero la más importante y la que la ha puesto contra las cuerdas saltó a la palestra en 2013, donde 19 fabricantes (entre los que se incluyen General Motors, Ford, BMW, Toyota, Nissan y Honda) a los que habían suministrado airbags tuvieron que llamar a nada menos que 42 millones de unidades a revisión si bien, estos problemas relacionados con los airbags se comenzaron a manifestar una década atrás.

La situación se ha ido postergando hasta que ha sido insostenible: hace unos días se filtraron unos rumores en los que se ponía de manifiesto que Takata preparaba su bancarrota, y eso hizo que el pasado Viernes sus acciones se desplomaran un 40% y finalmente se han declarado en bancarrota, con una deuda que supera ampliamente los 8.000 millones de euros y que deberá ser reestructurada por el consejo de administración.

Han anunciado además la firma de un acuerdo con la empresa de componentes Key Safety Systems a la que se le venderán sus activos rentables por valor de 1.400 millones de euros, que servirá para sufragar los gastos derivados de la revisión millonaria de vehículos así como a todas las demandas y pleitos a los que se enfrentan (especialmente en el mercado norteamericano, muy dado a estos tejemanejes legales y que además es uno de los países más afectados por el problema).

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