BMW ha tenido que paralizar la fabricación del iX1 debido a la falta de suministro de llantas de 17 y 18 pulgadas, componentes esenciales para sus versiones de acceso. Este desabastecimiento afectará directamente a las entregas de este SUV eléctrico compacto en Europa, obligando a los compradores a tomar una decisión compleja. Quienes deseen mantener su configuración original tendrán que esperar hasta el mes de octubre, mientras que la alternativa inmediata pasa por pagar un extra para equipar llantas de mayor tamaño.
La situación compromete el posicionamiento comercial del iX1, un modelo de gran volumen para la marca alemana que representa alrededor del 5% del segmento C-SUV eléctrico europeo, donde compite de tú a tú con el Tesla Model Y o el Volvo EX30. Este parón de la línea de montaje llega, además, en un momento delicado, justo cuando la firma automovilística ultima la llegada de una renovación estética (un restyling que lo asemejará visualmente al iX3) y necesita liquidar los pedidos del modelo actual.
La planta de producción dispone de inventario de llantas de 17 y 18 pulgadas para cubrir el mes de mayo, pero la dirección ya ha comunicado internamente a los concesionarios que las capacidades serán insuficientes para todo el mes de junio. Aunque la marca ha confirmado que está en contacto con el proveedor, admite de forma vaga que solventar este cuello de botella requerirá tiempo.
Para esquivar el retraso, la solución planteada por el fabricante implica cambiar a llantas de 19 pulgadas. Sin embargo, este movimiento obliga a migrar a un paquete de equipamiento superior, lo que se traduce en un sobrecoste estimado de 1.900 euros. Además del impacto económico, las llantas más grandes penalizan el rendimiento energético. Con las llantas de serie de 17 pulgadas, el iX1 homologa una autonomía de 515 kilómetros en ciclo WLTP, una cifra que cae a 509 kilómetros con las de 19 pulgadas y se desploma hasta los 491 kilómetros si se opta por las de 20 pulgadas. Las afectadas de 18 pulgadas registran 504 kilómetros.
Esta problemática trastoca los plazos de entrega y ya ha provocado retrasos de unos tres meses en operaciones reales, complicando la situación a los clientes particulares y a las flotas que dependen del vencimiento de contratos de leasing