Lamborghini no considera por ahora una amenaza a los nuevos superdeportivos procedentes de China. Su consejero delegado, Stephan Winkelmann, sitúa la principal diferencia en el tipo de propulsión: mientras los modelos chinos de altas prestaciones que han llegado al mercado son eléctricos, la firma italiana ha decidido descartar su primer coche eléctrico y concentrarse en los híbridos.
En una entrevista con Auto Express, Winkelmann explicó que Lamborghini no ve a estos fabricantes como rivales directos precisamente porque “están haciendo coches eléctricos”. La posición encaja con la decisión anunciada este año de cancelar el proyecto eléctrico de la marca, después de haber retrasado inicialmente su lanzamiento hasta 2029.
El ejecutivo había asegurado entonces que el interés de sus clientes por un Lamborghini completamente eléctrico era “cercano a cero”. También justificó la cancelación señalando que invertir en una tecnología sin suficiente demanda habría sido “financieramente irresponsable para los accionistas”. La alternativa pasa así por mantener los motores de combustión asociados a sistemas híbridos.
Para Winkelmann, la diferencia tampoco se limita a la arquitectura mecánica. El responsable de Lamborghini considera que los superdeportivos eléctricos chinos no pueden competir actualmente con sus modelos en prestaciones, sonido y emoción. China ya cuenta, sin embargo, con propuestas de cifras muy elevadas: el YangWang U9 estableció un récord de velocidad máxima para un coche de producción, mientras el Denza Z presentado más recientemente combina tres motores y desarrolla 1.582 CV.
La situación podría cambiar si los fabricantes chinos trasladan esa ofensiva a mecánicas más próximas a las utilizadas actualmente por Lamborghini. Great Wall Motors trabaja desde hace varios años en un superdeportivo de motor central que, a diferencia de otras propuestas del país, no será completamente eléctrico. Según la información disponible, recurrirá a un V8 biturbo de 4,0 litros con sistema híbrido enchufable y utilizará un monocasco ligero de fibra de carbono.
Great Wall ha señalado además al Ferrari SF90 Stradale como referencia para ese proyecto. Es un planteamiento diferente al de los superdeportivos eléctricos que Winkelmann descarta actualmente como amenaza y que acerca a un fabricante chino a una fórmula basada también en combinar combustión y electrificación.
El propio responsable de Lamborghini deja abierta esa posibilidad. Tras defender las diferencias actuales entre sus coches y los modelos chinos, resumió su postura con un “nunca digas nunca”. Por ahora, Lamborghini mantiene su apuesta híbrida y considera que los eléctricos chinos juegan en un terreno distinto, aunque la llegada de proyectos híbridos de altas prestaciones desde China puede modificar esa separación.
Vía: AutoExpress