BMW y Smart lideran la clasificación de coches eléctricos más fiables elaborada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), mientras que Tesla destaca como la marca que genera mayor satisfacción entre sus propietarios. El estudio se basa en una encuesta a 3.810 conductores de diez países europeos y analiza tanto la frecuencia como la gravedad de las averías.
Las dos marcas que encabezan la tabla obtienen 91 puntos sobre 100, al registrar menos problemas y de menor gravedad. Tesla se sitúa inmediatamente después con 89 puntos, una puntuación que también alcanzan BYD y Dacia. Las diferencias siguen siendo reducidas en el siguiente grupo: Kia, Nissan, Renault y MG consiguen 87 puntos.
La clasificación cambia cuando se pregunta a los propietarios por su grado de satisfacción. En este apartado, Tesla ocupa la primera posición, seguida de BMW y Polestar. Mercedes-Benz también obtiene una valoración elevada entre sus usuarios, aunque su índice de fiabilidad queda por debajo del registrado por las marcas que encabezan la clasificación.
El informe de la OCU también pone cifras al coste de utilización de un eléctrico. Tomando como referencia un consumo medio de 18 kWh/100 km y realizando las recargas en casa, recorrer 100.000 kilómetros supone aproximadamente 2.700 euros en electricidad. Para un coche de gasolina equivalente, con un consumo medio de 7,5 litros cada 100 kilómetros, el gasto estimado para cubrir esa misma distancia asciende a unos 12.000 euros.

La diferencia se extiende al mantenimiento. Según los cálculos recogidos por la organización, la revisión anual de un eléctrico cuesta de media 140 euros, frente a los 250 euros de un vehículo de gasolina o diésel. Su mecánica cuenta con menos elementos sometidos a mantenimiento y desgaste, lo que reduce las operaciones periódicas necesarias.
La batería tampoco aparece como un elemento necesariamente ligado a una sustitución temprana. Aunque la mayoría de fabricantes ofrece garantías de ocho años o 160.000 kilómetros, los datos citados por la OCU apuntan a que puede superar los 300.000 kilómetros si se utiliza correctamente y se evita un empleo abusivo de la carga rápida.
El apartado menos favorable está en el seguro. Una póliza a todo riesgo para un eléctrico cuesta, de media, un 36% másque la de un modelo de gasolina comparable, aunque existen diferencias entre compañías y vehículos.