Ducati vuelve a quedar bajo el foco dentro del Grupo Volkswagen. La marca italiana de motocicletas, propiedad de Audi desde 2012, figura entre las unas 600 empresas y participaciones que el consorcio está evaluando como parte de una profunda revisión de su estructura, aunque por ahora no existe ninguna decisión sobre una posible venta.
El consejero delegado de Audi, Gernot Döllner, ha confirmado que Ducati forma parte de ese proceso. Volkswagen está revisando alrededor de 600 de las aproximadamente 2.000 sociedades y participaciones que integran su entramado, con el objetivo de reducirlo aproximadamente en un tercio. La evaluación alcanza así a activos que continúan siendo rentables, pero cuya permanencia dentro del grupo también se analiza desde el punto de vista estratégico.
Ducati podría alcanzar una valoración cercana a los 1.250 millones de euros, según estimaciones de Bloomberg Intelligence basadas en compañías comparables. Audi pagó unos 860 millones de euros por el fabricante italiano en 2012. La marca vende alrededor de 50.000 motocicletas al año y cerró el último ejercicio con unos ingresos de 925 millones de euros y un beneficio operativo de 52 millones.
Su situación, por tanto, no responde a un negocio en pérdidas. Ducati mantiene además una presencia deportiva destacada, con seis campeonatos consecutivos de constructores de MotoGP desde 2020. El punto de fricción está en la rentabilidad: su margen operativo habitual se sitúa por debajo del objetivo del 9 % que Oliver Blume quiere para el conjunto del Grupo Volkswagen en 2030.
La revisión de Ducati encaja en un movimiento mucho más amplio. La semana pasada, el consejo de supervisión de Volkswagen aprobó un paquete de reestructuración que contempla reducir de forma importante su cartera empresarial y de participaciones. En junio, el grupo ya acordó vender el 51 % de su división de motores para barcos Everllence en una operación que se espera que genere alrededor de 7.400 millones de euros.
No es la primera vez que la firma de Bolonia aparece ligada a una posible desinversión. Volkswagen ya exploró una venta en 2017, aunque aquel proceso terminó paralizado por la oposición de los representantes laborales alemanes. Casi una década después, Ducati vuelve a ser evaluada en un contexto distinto, marcado por una revisión general de qué negocios deben seguir formando parte del grupo.
Por ahora, el escenario sigue abierto. Döllner ha insistido en que Ducati será objeto de discusión dentro de la evaluación de cartera, pero también en que no se ha tomado ninguna decisión. La marca italiana queda así dentro del perímetro de una reestructuración que ya no se limita a fábricas, costes o plantilla, sino que también alcanza a la composición futura del propio Grupo Volkswagen.