Dejando a un lado que finalmente se consolide a raíz del R o si partirá del AMG GT estándar, lo cierto es que el súmmum del coupé deportivo alemán será atronador y romperá con lo establecido en la línea de modelos de la gama. Será el Mercedes-Benz más rápido fabricado hasta la fecha, con la sola excepción del Project One. Obviamente, esto son palabras mayores, y habrá que poner toda la carne en el asador. Así será.
El deportivo alemán rodará con un V8 Twin Turbo de 4.0 litros muy similar al que porta el AMG GT Coupé -la variante sedán presentada hace muy poco-. ¿En otras palabras? Alcanzará sin despeinarse una potencia mínima de 630 caballos, que es la fijada por el sedán de cuatro puertas. Es factible que esta cifra aumente drásticamente teniendo en cuenta que el benchmark del Black Series no será otro que el Porsche 911 GT2 RS, superando éste último la marca de 700 cv.
Hasta que el Black Series llegue en 2020 o 2021, nos tendremos que conformar con el debut del AMG GT Clubsport, que aunque a priori no será tan radical como el AMG GT R, sí que contará con mayor potencia, aunque con un peso superior y un objetivo de uso diario más que en circuito.
