Mercedes-Benz ha reconocido públicamente que la industria automovilística ha llevado la digitalización del automóvil demasiado lejos al suprimir la mayoría de los mandos tradicionales. Su consejero delegado, Ola Källenius, ha confirmado que la marca alemana reintroducirá los botones físicos más sensatos en sus próximos modelos. Esta medida busca rectificar el exceso de pantallas táctiles sin renunciar al nivel tecnológico que caracteriza a la firma de Stuttgart.
En los últimos años, la marca se ha posicionado a la vanguardia de la digitalización con salpicaderos repletos de monitores, una tendencia que alcanzó su punto álgido con la opción MBUX Hyperscreen. Este sistema de triple pantalla abarca hasta 1.410 milímetros de ancho y constituye el display más grande jamás instalado en un coche de producción. Sin embargo, el traslado masivo de interruptores convencionales hacia los menús digitales ha generado frecuentes quejas por parte de los conductores.
El propio Källenius ha admitido que la industria se ha dejado llevar en ocasiones por la tecnología por el simple hecho de incorporarla, descuidando la usabilidad para el usuario. Aunque Mercedes invierte una enorme cantidad de horas en diseñar interfaces tan sencillas que puedan ser utilizadas tanto por un niño de cinco años como por un directivo de la empresa, el directivo asume que el sector ha caído en un mínimo histórico de botones. La marca ya ha iniciado el retorno de los controles físicos en los volantes de sus coches y promete que ambas soluciones coexistirán.

Este cambio de rumbo no es un fenómeno aislado dentro del mercado. Benedetto Vigna, máximo responsable de Ferrari, admitió recientemente que los pulsadores táctiles se implantaron masivamente debido a que su producción resulta hasta un 50 por ciento más barata, confirmando que la firma italiana también recuperará mandos mecánicos. De igual modo, otros fabricantes de gran volumen como Volkswagen y Hyundai se encuentran avanzando en esta misma dirección para devolver funcionalidad a sus habitáculos.
No obstante, la presencia de botones no asegura por sí sola una conducción libre de distracciones. Un reciente test de uso realizado en Suecia demostró que un coche con numerosos mandos como el Mazda CX-60 requirió más tiempo para completar tareas habituales que un Tesla Model Y basado en pantalla. En esa misma prueba, el Mercedes CLA firmó un resultado discreto, mientras que el Volvo XC60 encabezó la evaluación destacando por su planteamiento digital.
Vía: Autocar