El Porsche 718 eléctrico seguirá adelante y no será cancelado, según ha confirmado el nuevo consejero delegado de la marca, Michael Leiters. A pesar de los ajustes en la estrategia de electrificación de la compañía, los futuros Boxster y Cayman a baterías se mantienen en desarrollo tras concluir que representan la mejor solución económica para la firma. Esta confirmación asegura el relevo generacional del deportivo de acceso.
La decisión llega en un momento de reorganización interna. Tras asumir la dirección a principios de año en sustitución de Oliver Blume, Leiters busca reconducir la rentabilidad de Porsche, afectada por un impacto negativo de 1.800 millones de euros vinculado a inversiones previas en vehículos eléctricos. Históricamente, el 718 ha funcionado como la puerta de entrada a Porsche, situándose por debajo del 911. Con su llegada, la gama cero emisiones alcanzará los cuatro modelos junto al Taycan, el Macan Electric y el recién lanzado Cayenne Electric, reforzando la oferta de la marca en un mercado donde en 2025 entregó algo menos de 280.000 coches en todo el mundo.
Las mulas de pruebas cazadas en carretera abierta y en Nürburgring dejan entrever un diseño compacto y bajo que evoluciona las líneas reconocibles de los anteriores Boxster y Cayman. La clave técnica radica en el uso de una arquitectura dedicada para deportivos eléctricos, en lugar de adaptar las plataformas de los Taycan o Macan EV. Esta estructura evita colocar las baterías completamente en el piso, lo que permite conservar una posición de conducción baja, idéntica a la de los modelos de combustión tradicional cuya producción finalizó en octubre del año pasado.

Aunque el proyecto nació como una propuesta exclusivamente eléctrica, el plan del fabricante ha evolucionado. La compañía ha integrado versiones de combustión en la gama, reservando motores atmosféricos de seis cilindros para sus variantes buque insignia e ingeniería inversa para ofrecer opciones térmicas en escalones inferiores. Asimismo, la arquitectura servirá como base para el futuro deportivo eléctrico de Audi, aunque Porsche aclara que el desarrollo del 718 se aprobó por sus propios méritos comerciales y viabilidad económica antes de contemplar posibles sinergias de grupo.
El encaje comercial del modelo resultará determinante para comprobar si mantiene su papel como captador de nuevos clientes. El año pasado, los 718 salientes registraron 18.612 unidades vendidas a nivel global pese al cese de producción en octubre, superando las 16.339 entregas del Taycan. En un contexto donde la marca también prevé simplificar la gama del Taycan para reducir complejidad, el precio final del 718 definirá si sigue siendo la opción de acceso a la gama deportiva o se convierte en un producto enfocado a clientes habituales.