Renault recupera su lado más lúdico con el JP4x4 Concept, un prototipo eléctrico que transforma el nuevo R4 en un buggy playero cargado de nostalgia. Este ejercicio de diseño no solo rinde homenaje a las versiones más aventureras del clásico «4 latas», sino que anticipa una esperada configuración mecánica de doble motor.
La firma del rombo ha aprovechado el escaparate de Roland-Garros 2026 para mostrar esta reinterpretación de los legendarios Plein Air de 1969 y JP4 de 1981. A diferencia del modelo de producción, este prototipo abandona cualquier pretensión de coche familiar para centrarse exclusivamente en el ocio y la libertad. Con una configuración radical de dos puertas y dos plazas, el JP4x4 Concept se aleja de la practicidad convencional para abrazar un espíritu aventurero que busca diferenciar a la marca mediante su herencia histórica.
Su estética es una declaración de intenciones: una carrocería en Verde Esmeralda que evoca los tonos originales de los años 70 y contrasta con un interior naranja vibrante. Lo más llamativo es su estructura abierta, sin ventanillas laterales ni posibilidad de instalar una capota, rematada por un techo en forma de cruz diseñado específicamente para transportar una tabla de surf. En la zaga, el portón trasero se abate al estilo de una pick-up, dejando a la vista un maletero donde se integran dos monopatines como parte del equipamiento recreativo.
Bajo su piel, basada en la plataforma AmpR Small, encontramos la mejora técnica más relevante: la adopción de un segundo motor eléctrico en el eje trasero. Este esquema le otorga una tracción total real, una configuración que Renault todavía no ofrece en el R4 de serie. Para reforzar su capacidad fuera del asfalto, los ingenieros han elevado la suspensión 15 mm y ensanchado las vías en otros 10 mm por cada lado, calzando llantas de 18 pulgadas con neumáticos Goodyear UltraGrip Performance+ preparados para superficies complicadas.
En el habitáculo, la nostalgia se da la mano con la modernidad a través de unos asientos tipo baquet denominados “momia”, que reinterpretan los diseños de los años 70 con tejidos técnicos de crepé. El salpicadero mantiene el entorno digital del modelo de producción, pero añade una consola central flotante de nuevo cuño y un robusto asidero para el acompañante. Es un espacio concebido para ser vivido sin barreras físicas, eliminando los límites entre el interior del vehículo y el entorno natural.
Aunque la marca ha confirmado que este prototipo es un ejemplar único sin planes inmediatos de llegar a la cadena de montaje, su existencia sirve para alimentar los rumores sobre futuras variantes 4×4 de producción.





























