La marca alemana aboga por convencer al cliente de las ventajas del vehículo eléctrico en lugar de centrar el debate sectorial en las prohibiciones estrictas. Volkswagen confía en una transición natural donde los motores de gasolina y diésel queden relegados a una presencia meramente testimonial en los próximos años. Este cambio de perspectiva coincide con un mercado europeo donde los modelos eléctricos ya representan una quinta parte de las nuevas matriculaciones.
Durante los primeros cuatro meses de 2026, los vehículos cien por cien eléctricos alcanzaron una cuota exacta del 20,9 por ciento en las ventas de Europa, según los datos de la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles. Ante este escenario cambiante, la dirección de la compañía señala que las discusiones sobre las fechas límite para prohibir los motores tradicionales desvían la atención del verdadero foco. Para la corporación, la estrategia óptima debe centrarse en explicar los beneficios tangibles de la electrificación y demostrar por qué estos vehículos son superiores.

La firma alemana traza un paralelismo directo con los orígenes de la industria automovilística, recordando cómo los coches sustituyeron de forma progresiva a los carruajes cuando la población descubrió que eran un medio de transporte mucho más eficaz. Bajo esta premisa de evolución natural, el fabricante prevé que la demanda de vehículos con motor térmico podría caer hasta situarse entre el tres y el cinco por ciento para el año 2035. Sin embargo, para alcanzar este escenario, se considera indispensable resolver barreras críticas como la expansión de la infraestructura de recarga pública y el abaratamiento de los costes de la energía.
A pesar de las normativas de la Unión Europea, que exigen un recorte del 90 por ciento en las emisiones de dióxido de carbono de las flotas para 2035 en comparación con los niveles de 2021, la marca mantendrá una estrategia clara. Esto implica que no se introducirán en los concesionarios europeos las variantes eléctricas de autonomía extendida desarrolladas para el mercado chino. La dirección estima que la aceptación de este tipo de sistema de propulsión híbrido no contará con una masa crítica suficiente en el territorio europeo.
No obstante, los conocimientos adquiridos en Asia servirán para mejorar la competitividad global en materia de costes, escala y eficiencia productiva. En la actualidad, la comercialización de modelos de gasolina y diésel sigue siendo vital, ya que estos ingresos sufragan la costosa transición hacia las nuevas tecnologías e infraestructuras de la marca.
Vía: Auto Express