Volkswagen ha decidido posponer el lanzamiento del esperado ID. Golf al menos hasta 2030, lo que supone un retraso de dos años respecto a las previsiones iniciales de la marca. Esta decisión estratégica busca priorizar la rentabilidad y asegurar que la nueva arquitectura tecnológica del grupo debute primero en sus firmas de lujo antes de dar el salto al segmento de los compactos.
Thomas Schäfer, CEO de la marca, ha sido tajante al respecto durante un reciente encuentro informativo en Londres: «No necesitamos un Golf eléctrico en 2028». Según el directivo, la compañía cuenta actualmente con una cartera de productos lo suficientemente sólida como para no precipitar la llegada de su nombre más icónico al mercado de las cero emisiones. Este movimiento busca otorgar un mayor espacio comercial y protagonismo a los lanzamientos inminentes de la familia ID.
El corazón tecnológico de este futuro modelo será la plataforma SSP (Scalable Systems Platform), una arquitectura de 800V que promete alcanzar la paridad de precios entre los coches eléctricos y los de combustión. Sin embargo, problemas en el desarrollo del software y la necesidad de alcanzar una economía de escala real han forzado el cambio de calendario. Esta plataforma, que contará con tecnología de baterías avanzada y un sistema operativo desarrollado junto a Rivian, se estrenará primero en modelos de Audi y Porsche.

A pesar de la espera, los planes para el ID. Golf son ambiciosos en cuanto a rendimiento. Se ha confirmado que la gama contará con variantes de altas prestaciones, incluyendo un GTI que el propio Schäfer ha definido como una auténtica «bestia», además de una versión Golf R. Estos modelos deportivos mantendrán el ADN de la marca pero adaptados a la potencia del motor eléctrico de nueva generación, posicionándose como referentes en dinamismo dentro de la novena entrega del compacto.
El contexto internacional, marcado por la creciente competencia de las marcas chinas y los aranceles en mercados como Estados Unidos, ha obligado a Volkswagen a «volver a hacer las cuentas» sobre los costes de inversión. Antes de que el Golf eléctrico vea la luz, la firma centrará sus esfuerzos en renovar su oferta actual con el nuevo ID. Polo, el actualizado ID. 3 Neo y el inédito ID. Cross, asegurando una transición ordenada hacia la electrificación total.
Mientras tanto, la producción del futuro modelo eléctrico ya tiene destino asignado en la histórica planta de Wolfsburg, en Alemania. Por su parte, la versión de combustión, que recibirá una profunda actualización tecnológica para convivir con su hermano eléctrico, trasladará su fabricación a México.
Vía: Autocar