Toyota ha registrado una nueva patente que busca revolucionar la implicación del conductor en los vehículos eléctricos mediante la simulación extrema de una transmisión manual. El sistema de la firma japonesa incluye un pedal de embrague y una palanca de cambios realistas, capaces de recrear la experiencia clásica de la combustión. Esta tecnología promete evaluar la destreza al volante y recuperar sensaciones puristas en la era de las baterías.
La multinacional nipona lleva años explorando cómo aportar emotividad a la conducción eléctrica, un desafío que ya materializó en un prototipo del Lexus UX300e en 2022. La última patente, presentada en enero y publicada a finales de mayo, va un paso más allá al introducir la recreación del calado del motor. Si el conductor gestiona mal el embrague o selecciona una marcha inadecuada para la velocidad virtual calculada por el software, el vehículo cortará el par del motor y activará los frenos de forma repentina.
El objetivo principal es reproducir con total fidelidad los tirones bruscos y el comportamiento de un vehículo convencional cuando se comete un error en el cambio. El sistema electrónico calcula constantemente las revoluciones virtuales para dictaminar si la acción del usuario es correcta. Además, la tecnología del sistema de propulsión eléctrica integrará sonidos de motor sintetizados para complementar la percepción acústica de las transiciones entre las marchas simuladas.
La patente describe asimismo un sistema inteligente capaz de analizar el nivel de habilidad de quien se sienta a los mandos. Los conductores principiantes contarán de forma automática con ayudas como la asistencia de arranque en pendiente, mientras que los más experimentados carecerán de soportes para afrontar el reto técnico por sí mismos. Dentro de este equipamiento funcional también se contempla un control de salida, pensado para soltar el embrague simulado con brusquedad y lograr una arrancada mucho más agresiva.
Esta evolución técnica compite conceptualmente con soluciones ya vistas en el mercado, como los cambios simulados del Hyundai Ioniq 5 N, que recrean el corte de inyección. Sin embargo, el planteamiento de Toyota afronta importantes dilemas normativos en países como Reino Unido o Japón, donde existen licencias de conducir exclusivas para modelos automáticos. Responsables de ingeniería de Lexus ya han manifestado las dudas legales que genera un coche que puede activar o desactivar este modo manual a voluntad.