Los esperados sucesores del Alfa Romeo Giulia y su hermano SUV, el Stelvio, estirarán la vida comercial de sus generaciones actuales hasta 2027 para aterrizar en 2028 con un giro estratégico en su planteamiento mecánico. Lejos de limitarse a opciones puramente eléctricas como estaba previsto en un inicio, la nueva etapa adoptará una oferta inédita que combinará versiones de cero emisiones con motores de combustión.
Este cambio responde a la necesidad de adaptarse a un mercado global que actualmente se encuentra muy revuelto y a diferentes velocidades, utilizando como base la plataforma STLA Large de Stellantis. Al tener que integrar sistemas de refrigeración para bloques térmicos, ambos coches crecerán respecto a sus cotas actuales, partiendo de los 4,64 metros en la berlina y rozando los 4,70 metros en el SUV. El diseño evolucionará hacia líneas más aerodinámicas inspiradas en el reciente Junior, destacando faros partidos, pilotos en forma de flecha y un sutil alerón trasero tipo ducktail. Por exigencias normativas europeas, la clásica parrilla delantera obligará a resituar la matrícula en una posición central inferior.
La gama de sistemas de propulsión será la más amplia en la historia de estos modelos. Arrancará con bloques de gasolina de cuatro cilindros con hibridación ligera, seguidos por opciones híbridas enchufables que unirán un motor 1.6 turbo a un propulsor eléctrico trasero. Con una batería de 21 kWh, estas versiones superarán los 80 kilómetros de autonomía eléctrica. Por su parte, las variantes 100 % eléctricas aprovecharán una arquitectura de 800 voltios capaz de soportar cargas ultrarrápidas de más de 270 kW en corriente continua, empleando grandes baterías de entre 85 y 118 kWh para homologar más de 640 kilómetros de alcance. Estéticamente, los eléctricos lucirán el emblema del Biscione integrado en la calandra, mientras que los híbridos llevarán la inscripción de la marca en diagonal, evocando a los históricos 6C y 8C de hace nueve décadas.

A nivel dinámico, la gran novedad será el debut de la arquitectura informática STLA Brain, un potente ordenador central con inteligencia artificial que admitirá mejoras mediante actualizaciones inalámbricas. Este software controlará de forma activa la amortiguación y la vectorización de par para mitigar el peso extra en las versiones de batería, buscando mantener intacto el tacto de conducción ágil exigido por los clientes más puristas. En un uso en circuito, la realidad aumentada permitirá incluso proyectar un coche fantasma sobre el parabrisas para indicar la trazada ideal y los puntos de frenada óptimos. Por dentro, el habitáculo mantendrá un enfoque minimalista, combinando el clásico cuadro digital de visor telescópico con una pantalla central que no absorberá todas las funciones, conservando mandos físicos.
Las versiones de altas prestaciones Quadrifoglio seguirán coronando la oferta en ambos frentes. Las variantes de batería podrían heredar un esquema de unos 670 CV capaz de fulminar el 0 a 100 km/h en apenas dos segundos, mientras que las de combustión barajan mantener el actual 2.9 V6 de 513 CV adaptado a la normativa Euro 7 o dar el salto a un bloque de seis cilindros en línea. Todas las unidades se fabricarán en la planta italiana de Cassino, compartiendo líneas de montaje con la firma Maserati.