Las marcas japonesas Nissan, Honda y Mitsubishi se encuentran en negociaciones avanzadas para unificar las unidades de control electrónico de sus próximos coches. Este movimiento estratégico busca optimizar la adquisición de componentes y reducir drásticamente los costes en un mercado global donde sobrevivir resulta más difícil cada trimestre. La colaboración servirá para mejorar su competitividad directa frente a la rápida expansión de los fabricantes chinos y de Tesla.
Las tres compañías ultiman un marco de desarrollo y aprovisionamiento conjunto que podría cerrarse en cuestión de semanas para estandarizar las centralitas electrónicas. Aunque Honda y Nissan estuvieron cerca de una fusión completa hace aproximadamente 18 meses, un proceso que comenzó en diciembre de 2024 y se rompió en febrero de 2025 cuando parecía definitivo, ambas empresas han decidido continuar trabajando juntas proyecto a proyecto. A esta fórmula de cooperación se une ahora Mitsubishi, que realizará una aportación financiera al acuerdo cuyos términos específicos se detallarán más adelante.
Estos elementos comunes serán el núcleo de los futuros vehículos definidos por software, asumiendo la gestión de los sistemas de información general, el infoentretenimiento y las funciones de conducción autónoma. El hardware compartido se integrará tanto en mecánicas híbridas como en modelos eléctricos de nueva generación. Los planes actuales de las marcas apuntan a que los primeros coches equipados con estos componentes unificados lleguen al mercado entre los años 2029 y 2030. Más allá de las centralitas, Honda y Nissan estudian alinear la capa fundamental de su arquitectura, que son los propios sistemas operativos de a bordo, dando continuidad a las investigaciones básicas que iniciaron conjuntamente en el año fiscal terminado en marzo de 2024.
La cooperación entre los tres fabricantes japoneses también se extenderá al plano industrial mediante una alianza de producción en Norteamérica, una posibilidad que lleva analizándose durante los últimos seis meses. Este acuerdo de fabricación compartida plantea que Nissan suministre pickups tanto a Honda como a Mitsubishi, al mismo tiempo que las tres partes exploran el codesarrollo de futuros vehículos de gran tamaño. Según los planes previstos, Nissan fabricaría las pickups de Honda en su planta de ensamblaje de Canton, una factoría que no opera a plena capacidad desde que la marca descartó el año pasado la producción de dos berlinas eléctricas en dichas instalaciones.