El pasado año, la división GR Heritage Parts de Toyota dio un importante paso al comenzar a comercializar piezas de repuesto reproducidas para el AE86. Ahora, el conocido preparador japonés TOM’s Racing ha ido un nivel más allá lanzando un programa de restauración integral para el legendario Toyota Corolla Levin AE86. Este servicio no solo devuelve a la vida al clásico deportivo, sino que suma mejoras aerodinámicas y eleva el rendimiento de su sistema de propulsión para adaptarlo a las exigencias actuales.
El meticuloso trabajo llevado a cabo por la filial TOM’s Heritage descarta cualquier simple lavado de cara. Cada coche que entra en sus instalaciones se desmonta por completo hasta dejar el chasis desnudo. En esta etapa crítica se reparan todas las secciones que requieren atención y se refuerza la estructura base utilizando nuevas soldaduras MIG y por puntos. Tras afianzar este esqueleto, el vehículo se reconstruye integrando piezas de carrocería nuevas antes de recibir una pintura impecable que lo deja como recién salido de fábrica.

A nivel estético, la preparación respeta el diseño que convirtió al modelo en un mito, pero añade elementos funcionales nacidos de la experiencia en competición del especialista. La aerodinámica general mejora gracias a un pronunciado difusor oculto tras el paragolpes trasero. Este aplomo visual se complementa con unas llantas de 15 pulgadas de diseño reticular con cuatro radios dobles, calzadas con unos pegajosos neumáticos Bridgestone Potenza RE-11RS. En el interior, los asientos se renuevan con una tapicería de tela tejida especial que encaja a la perfección con la época del coche.
A diferencia de otras reconstrucciones que mantienen las especificaciones de serie, este programa apuesta por mejoras mecánicas tangibles. El motor original de cuatro cilindros y 1,6 litros, el célebre bloque 4A-G, ve aumentado el diámetro de sus cilindros de 81 a 82 milímetros. Este cambio incrementa la cilindrada de 1.578 a 1.626 centímetros cúbicos, disparando la potencia máxima desde los 158 CV originales hasta los 192 CV. El par motor también experimenta una notable ganancia, pasando de 162 a 191 Nm a 6.490 revoluciones por minuto.
La profundidad de este trabajo artesanal se refleja de forma directa en la factura. Si el cliente ya posee la unidad base, la tarifa de reconstrucción arranca en 13,2 millones de yenes, lo que equivale a unos 76.360 euros. Por el contrario, si el especialista tiene que localizar el coche donante, el precio mínimo asciende a 16,5 millones de yenes, aproximadamente unos 95.400 euros. Es decir, que poniendo tú el coche, estarías pagando prácticamente lo mismo que por un GR Supra Performance automático, cuyo precio es de 78.000 euros. ¿Con cuál te quedarías?





