BMW Z8, un pequeño repaso a su historia

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BMW Z8

Hasta el día de hoy, no habíamos hablado del BMW Z8, y hoy lo vamos a hacer de una forma un tanto breve, para rendirle un pequeño homenaje a este exclusivo descapotable con motor delantero longitudinal y tracción trasera de BMW. A mi parecer, creo que es el diseño exterior más bonito, elegante y estilizado desde la existencia de BMW como fabricante de vehículos, y tengo serias dudas de que pueda volver a superarse a corto plazo.

El BMW Z8 deriva del prototipo Z07, diseñado por Henrik Fisker en BMW Designworks al sur de California y cuyo debut hizo en el Salón de Tokio en el año 1997, el mismo año en el que dio a luz el prototipo. Debido a la buena aceptación del prototipo, BMW lo llevó a producción, aunque de forma limitada: tan sólo se construyeron 5.703 unidades, y como no podía ser de otra forma, la mitad de ellas fueron a parar a EEUU. El Z8 de producción es prácticamente idéntico al prototipo (algo lógico, teniendo en cuenta la buena aceptación del prototipo), siendo el cambio más destacable la extensión del parabrisas hacia arriba para hacerlo más aerodinámico y espacioso en su interior. El chasis del Z8 es de aluminio y el código del chasis del Z8 recibe el nombre de E52.

El motor del Z8 es el 4.9 V8 y 400 CV con un par máximo de 500 Nm a 3800 RPM, el mismo que montaba el BMW M5 E39 -que recordemos, durante un tiempo ostentó el honor de ser el sedán más rápido del mundo-. Semejante motor en un coche así, lo transformaba en un cohete. El Z8 hace el 0-100 Km/h en 4,7 segundos (aunque los chicos de Motor Trend consiguieron hacer el 0-97 Km/h con el Z8 en 4,2 segundos), el 0-1000 metros en 23,40 segundos y alcanza una velocidad máxima de 250 Km/h limitada electrónicamente (que si se deslimita con un chip, es capaz de alcanzar los 300 Km/h). Su peso es de 1.660 kg. Su consumo homologado en urbano es de 21,1/l100 km, en extraurbano de 10,6l/100 km y el consumo medio es de 14,5 l/100 km.

Su interior es muy agradable y retro, pero quizás, si hubiera que ponerle alguna pega a su interior, sería sin duda a la colocación del cuadro de relojes, que es un tanto peculiar en esa disposición tratándose del coche que se trata. Aunque una vez puesta la pega a la disposición de su cuadro, también sea dicho de paso, me parece un acierto enfocarla hacia el conductor (cosa que no hacen muchas marcas de ahora que sitúan el cuadro de relojes en mitad del salpicadero y no lo enfocan al conductor). Por lo demás, un 10 para su interior: simplicidad, ergonomía y diseño retro.

Todos los componentes del Z8 estaban fabricados y acabados a mano debido a la escasez de su producción. BMW, prometió en su día, que daría un soporte de 50 años para recambios para así incentivar sus ventas entre coleccionistas y aprovechar el tirón publicitario de la prensa.

En España, su precio databa de nada menos que de 138.600 euros, que en pesetas, que era lo que se manejaba por entonces, eran nada menos que 22 millones de las antiguas pesetas. Los chicos de Km77 tuvieron ocasión de probarlo en España, y aquí podéis acceder a la crónica de la prueba que le realizaron.

Su producción duró desde el año 2000 hasta el año 2003. La última noticia de importancia que se tuvo referente al Z8, data del año 2006, y es que varios propietarios de un Club ubicado en Munich del BMW Z8 detectaron que su chasis se doblaba gravemente con el uso. Este problema es de una gravedad importante si tenemos en cuenta lo caro que debe resultar repararlo al contar con chasis de aluminio (estamos hablando de cifras de miles de euros). Los propietarios afectados consiguieron hacer ruido y que BMW abriera una investigación al respecto, pero desde entonces, no se ha dado a conocer ninguna información más sobre cómo pudo acabar aquello y quién se hizo finalmente cargo de las costosas reparaciones.

Para finalizar, os dejamos a continuación con un par de vídeos del BMW Z8 en acción y una galería con algunas fotos: